Salud

CÁNCER DE PÁNCREAS

Avances contra el cáncer de páncreas: la esperanza que abre la investigación de Mariano Barbacid frente el tumor más letal

En una enfermedad donde las cifras siguen siendo tan duras, cualquier avance real es relevante. Los hallazgos del Doctor Mariano Barbacid han supuesto un halo de luz para pacientes y familiares, pero deja muchas preguntas en el aire. Estas dudas no son solo científicas, sino también sociales: si la investigación ha dado un paso adelante en el laboratorio, ¿podrá llegar hasta los pacientes?

El cáncer de páncreas es una de las enfermedades más agresivas que existen. Dentro de él, el adenocarcinoma ductal de páncreas es el más letal. El 80% de los casos se diagnostica en fases avanzadas, cuando el tumor está muy extendido y la cirugía curativa apenas es posible. Las cifras hablan por sí solas: en España se estimó que en 2024 aparecieron más de 10.300 nuevos casos y, de cada 100 pacientes diagnosticados, solo entre 8 y 10 siguen vivos cinco años después.

En este contexto tan duro, la investigación liderada por el bioquímico español Mariano Barbacid ha generado una gran expectación. Su equipo ha conseguido curar tumores de páncreas en ratones mediante una combinación de tres fármacos y ahora busca financiación para poder dar el salto a ensayos clínicos en humanos. Para entender qué significa realmente este avance y aclarar las dudas que surgen alrededor, hablamos con el oncólogo molecular José Martínez.

Los avances más relevantes en la investigación

Según explica Martínez, los avances más importantes en los últimos años han sido a nivel molecular, es decir, se han producido en el conocimiento íntimo de como funciona el tumor. Hay genes que, en condiciones normales, ayudan a controlar la división de las células. Pero cuando mutan, pueden convertirse en oncogenes, es decir, en motores del crecimiento descontrolado que caracteriza el cáncer. En el caso del cáncer de páncreas, uno de los protagonistas es el oncogén KRAS.

La trayectoria de Barbacid en este terreno no es reciente. En 1982 codescubrió el primer oncogén humano, un hito que marcó la investigación oncológica durante décadas. A partir de esos trabajos se identificaron muchos otros oncogenes y se sentaron las bases de lo que hoy se conoce como medicina de precisión: tratar cada tumor en función de sus alteraciones concretas, no de forma general. "Dentro del marco de que la medicina va a avanzar a nivel molecular, supone no utilizar balas a cañonazos, sino balas específicas contra las enfermedades, concretamente contra las enfermedades oncológicas", resume Martínez.

La terapia combinada que ha funcionado en ratones

El nuevo trabajo se centra en el adenocarcinoma ductal de páncreas (PDAC), uno de los tumores con peor pronóstico. En estudios recientes, los inhibidores de RAS habían abierto una puerta, pero con un problema importante: los tumores desarrollaban resistencia con gran rapidez.

Lo que ha hecho el equipo de Barbacid es bloquear simultáneamente tres puntos clave relacionados con la señalización de KRAS. En lugar de actuar sobre una sola vía, la estrategia combina tres fármacos dirigidos a diferentes nodos implicados en el crecimiento del tumor. El resultado, en modelos animales, ha sido llamativo: regresión completa de tumores de páncreas sin evidencia de recaídas durante más de 200 días tras el tratamiento. Además, la combinación tuvo buena tolerancia en los ratones.

En uno de los experimentos se inocularon células cancerígenas en 18 ratones: 16 siguen vivos y los otros dos sobrevivieron más de 200 días con el tumor. Martínez insiste en que cualquier extrapolación a humanos debe hacerse con cautela, pero señala que, en términos orientativos, podría suponer duplicar la supervivencia media de pacientes no operables, que hoy se sitúa entre cuatro y seis meses.

Equilibrio entre esperanza y rigor

Cada vez que se anuncia un avance contra el cáncer de páncreas, las expectativas se disparan, y es comprensible. Pero Martínez reconoce que aquí también ha habido controversia: Por un lado, "los propios investigadores que debemos ser los más rigurosos, transparentes y lo más precisos posibles en trasladar la información", por otro, "los medios de comunicación, que deben ser lo más veraces posible". Según explica el oncólogo, incluso han acudido familiares de pacientes al CNIO para solicitar que les incluyan en ensayos clínicos que todavía no existen. Eso revela, en su opinión, un problema de comunicación. "No todo el mundo sabe qué es un oncogén. Y tumor no es lo mismo que cáncer", recuerda.

A pesar de ello, defiende que la esperanza debe mantenerse. El cáncer forma parte de la biología de los organismos pluricelulares. Entre un 10% y un 15% de los casos tienen un componente hereditario que siempre estará presente. Pero muchos otros podrán tratarse mejor en el futuro si avances como este llegan a buen puerto.

Estilo de vida y medicina de prevención

Más allá de la investigación molecular, Martínez, subraya que el estilo de vida que hemos adoptado los occidentales también influye en la aparición de muchos tumores. En una sociedad envejecida, con un sistema sanitario cada vez más tensionado, la medicina preventiva es clave.

Cambiar los hábitos de vida (dieta equilibrada, ejercicio moderado y adaptado a cada persona y evitar factores de riesgo) es una de las dos grandes patas sobre las que, a su juicio, debe apoyarse la lucha contra el cáncer. La otra es la medicina preventiva: "Tenemos que tender a hacer campañas de prevención en todos los aspectos", asegura el oncólogo.

El siguiente paso: financiación y ensayos clínicos

Actualmente, el equipo colabora con el Hospital de la Arrixaca, en Murcia, que envía muestras de pacientes con adenocarcinoma de páncreas para su estudio en laboratorio. Se trata de confirmar si los resultados observados en ratones se reproducen en cultivos celulares humanos. Para poder iniciar ensayos clínicos en pacientes, el proyecto necesita alrededor de 30 millones de euros para cinco años. Esa cantidad permitiría ampliar el equipo (duplicando el número de químicos dedicados al estudio del oncogén KRAS) y avanzar hacia la fase clínica.

KRAS, explica Martínez, tiene una simplicidad molecular engañosa: precisamente esa estructura hace muy difícil que los fármacos logren unirse a él e inhibirlo con eficacia. Hasta ahora, la principal financiación procede de la Fundación CRIS contra el Cáncer. Desde el Ministerio de Ciencia se ha argumentado que el trabajo no suponía una innovación suficiente. Martínez discrepa: "Eso es injusto, todos los meses se aprueban medicamentos que no suponen ninguna innovación y que lo único que sirven es de arsenal: tener alternativas para poder utilizarlos en según qué pacientes. Los resultados obtenidos ya merecerían un voto de confianza a favor del trabajo del profesor Barbacid", sentencia.

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