Atrincherado
Ronald dela Rosa permanece refugiado en la Cámara Alta tras la orden de detención de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes contra la humanidad durante la guerra antidroga en Filipinas.
La tensión política y judicial se ha disparado en Filipinas después de que el senador Ronald "Bato" dela Rosa se atrincherara en el Senado para evitar su detención tras una orden emitida por la Corte Penal Internacional (CPI). El exjefe de la Policía Nacional, señalado por su presunta implicación en la guerra contra las drogas impulsada por el expresidente Rodrigo Duterte, permanece bajo protección de aliados políticos mientras crece el despliegue policial en torno al edificio.
La situación se agravó este miércoles, cuando varios testigos y periodistas presentes en la zona aseguraron haber escuchado disparos en el interior del complejo legislativo. Por el momento no han trascendido heridos ni las circunstancias exactas de lo ocurrido.
Dela Rosa, de 62 años, pidió apoyo público desde el interior del Senado a través de un vídeo difundido en redes sociales. "Hemos recibido información de que, tras nuestra sesión de hoy, agentes de la Oficina Nacional de Investigación y del Grupo de Investigación y Detección Criminal vendrán a arrestarme. Les pido su ayuda. Espero que me ayuden. No permitamos que otro filipino sea encarcelado", afirmó.
La CPI hizo pública esta semana una orden de arresto que permanecía clasificada desde noviembre. El tribunal internacional acusa al senador filipino de participar como "coautor indirecto" en crímenes contra la humanidad relacionados con asesinatos cometidos entre 2016 y 2018, cuando dirigía la Policía Nacional durante el mandato de Duterte.
Según la investigación, Dela Rosa habría tenido un papel clave en la ejecución de la campaña antidroga que dejó miles de muertos en operaciones policiales y ejecuciones extrajudiciales. Distintas organizaciones elevan la cifra de víctimas a entre 6.000 y 30.000 personas.
La corte sostiene además que el senador contribuyó mediante declaraciones públicas que "autorizaban, toleraban y promovían" los asesinatos y que alentó a agentes a justificar muertes mediante "escenarios ficticios de defensa propia".
El senador lleva varios días instalado dentro del Senado filipino, donde asegura que no abandonará el edificio mientras no exista una orden directa de la Justicia del país. "Puedo quedarme aquí mientras siga siendo senador", declaró ante medios locales.
La Cámara Alta permanece bajo control policial mientras seguidores de Duterte se concentran en el exterior. El actual presidente del Senado, Alan Peter Cayetano, aliado del expresidente filipino, ha confirmado que mantendrá a Dela Rosa bajo "custodia protectora".
Entretanto, otros senadores han pedido públicamente que el exjefe policial se entregue de manera voluntaria. Dela Rosa, sin embargo, insiste en que aún dispone de recursos legales y ha reclamado apoyo incluso a las fuerzas armadas para frenar su arresto.
La crisis llega en un momento delicado para Filipinas, con el expresidente Rodrigo Duterte bajo custodia en La Haya desde el año pasado y con la CPI ampliando el foco sobre antiguos responsables de su estrategia antidroga.
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