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GUERRA EN IRÁN

Netanyahu ordena ocupar más territorio en el sur del Líbano

Una unidad de reconocimiento estudia la viabilidad de una posible ofensiva a través del monte Hermón entre los dos países.

Israel ha vuelto a dejar claro que su objetivo en el sur del Líbano pasa por empujar su presencia hasta el río Litani, una frontera natural convertida desde hace días en símbolo de una nueva expansión militar. Mientras tanto, Hezbolá aseguró este sábado que tropas israelíes habían llegado a la ribera sur del río, un extremo que Israel no ha confirmado.

En paralelo, Benjamín Netanyahu ordenó "ampliar aún más" la zona de seguridad en territorio libanés, una decisión que anticipa una ocupación más profunda y que refuerza la idea de que el frente norte se ha convertido en una prioridad estratégica para Tel Aviv.

La violencia no se limita al Líbano. En Irán, el Ejército israelí afirma estar a apenas "días" de completar la destrucción sistemática de la capacidad de producción de armas del país, mientras sigue golpeando objetivos vinculados al programa nuclear y a los centros de mando.

En una nueva escalada, se han reportado ataques nocturnos contra el muelle de Bandarpol, cerca del estrecho de Ormuz, y contra zonas residenciales del norte iraní, con al menos seis muertos. A ello se suma la ofensiva anunciada por la Guardia Revolucionaria, que asegura haber activado la fase 86 de la llamada 'Operación Promesa Verdadera 4' contra bases e infraestructuras aéreas en varios países de la región, entre ellos Irak, Kuwait, Arabia Saudí, Baréin y Emiratos Árabes Unidos.

En Washington, la respuesta estadounidense se mueve entre la prudencia y la amenaza. El Pentágono estudia una incursión terrestre que, según adelanta 'The Washington Post', no se parecería a una invasión a gran escala, sino a una secuencia de operativos quirúrgicos durante varias semanas. La idea sería combinar fuerzas especiales y tropas convencionales para degradar capacidades iraníes desde el terreno. Desde Teherán, la reacción ha sido de desafío abierto: altos mandos militares y políticos iraníes aseguran que una intervención terrestre acabaría en una derrota humillante para Estados Unidos. El pulso, así, sigue subiendo de tono en un tablero donde cada gesto parece empujar al siguiente.

Pero incluso en Jerusalén, donde la guerra suele cruzarse con el símbolo, la tensión alcanzó un umbral inédito. La Policía israelí impidió al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, participar en la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. El Patriarcado Latino denunció que es la primera vez en siglos que se veta a los principales jefes de la Iglesia en este rito. El Vaticano expresó su pesar por la imposibilidad de vivir con normalidad los oficios de Semana Santa en una Tierra Santa herida por el conflicto, y la misa terminó celebrándose finalmente en la Basílica de Getsemaní, en un clima de dolor y resignación.

Mientras tanto, el balance humano sigue engordando. En el sur del Líbano, los bombardeos israelíes mataron a 13 personas en una sola madrugada, elevando la cifra total de muertos en el país por encima de los 1.100. En Irak también se registraron intercambios de ataques entre fuerzas estadounidenses y milicias progubernamentales en Bagdad y Nínive, mientras los hutíes de Yemen mantienen su amenaza de entrar de lleno en la confrontación. En este escenario, cada frente parece alimentar al siguiente, y la región entera avanza, día tras día, sobre una cuerda cada vez más delgada.

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