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Trump rebautiza el lago Ontario como 'lago América' y abre otro frente con Canadá

El presidente estadounidense cambia el nombre del lago compartido con Canadá, en plena escalada de tensión entre Washington y Ottawa por la guerra comercial.

Trump rebautiza el lago Ontario como “Lake America” y abre otro frente con Canadá AP

Donald Trump vuelve a convertir los nombres geográficos en una cuestión política. El presidente de Estados Unidos ha firmado este jueves una orden ejecutiva para que el lago Ontario pase a llamarse "Lake America" en la documentación oficial estadounidense.

El lago es uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica y lo comparten Estados Unidos y Canadá. Por eso, el cambio tendrá un efecto peculiar: para Washington será "Lake America", mientras que para Ottawa seguirá siendo Lake Ontario.

Un lago, dos nombres

La decisión de Trump solo afecta a la denominación utilizada por el Gobierno federal estadounidense. Canadá no reconoce el cambio y el primer ministro, Mark Carney, ya ha dejado clara su posición: seguirá llamándolo Lake Ontario "entonces, ahora y siempre", ha detallado.

El nombre tiene además un fuerte componente histórico. Ontario procede de Ontari’io, una palabra de origen indígena vinculada a los pueblos Wendat y utilizada desde hace más de cuatro siglos.

También desde Estados Unidos han surgido críticas. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha asegurado que su estado tampoco utilizará la nueva denominación.

No es el primer cambio

No es la primera vez que Trump utiliza la toponimia como herramienta política. En 2025, ordenó cambiar el nombre del Golfo de México por 'Golfo de América' para el uso oficial del Gobierno estadounidense y recuperó 'Monte McKinley' para la montaña de Alaska conocida como Denali.

Ahora incluso ha abierto la puerta a futuros cambios. Durante la firma, Trump bromeó con que, después de rebautizar un golfo y un lago, "solo necesitamos un océano", en referencia al Atlántico o al Pacífico.

Un gesto político en plena tensión

El nuevo nombre llega, además, en uno de los momentos más tensos de la relación entre Trump y Carney. Ambos gobiernos mantienen un pulso por los aranceles y las relaciones comerciales, mientras Canadá trata de responder a las medidas estadounidenses.

Trump también ha llegado a plantear públicamente que Canadá debería convertirse en el 51.º estado de Estados Unidos, una posibilidad que Ottawa rechaza tajantemente.

Por eso, el cambio de nombre difícilmente puede entenderse como una simple cuestión cartográfica. Un mismo lago, dos nombres y un nuevo símbolo de la creciente distancia entre Estados Unidos y Canadá.