Guerra Rusia-Ucrania
La operación fue una represalia por un supuesto intento ucraniano de atacar una de las residencias del presidente Vladimir Putin.
En el contexto de la guerra entre Ucrania y Rusia, que comenzó en febrero del 2022, Rusia lanzó durante la madrugada del viernes un misil hipersónico Oreshnik contra objetivos en Ucrania, en un ataque que se produjo cerca de la frontera con la Unión Europea y la OTAN. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, calificó la acción como una "grave amenaza" para la seguridad del continente y pidió a los socios internacionales que intensifiquen la presión diplomática y política sobre el Kremlin.
Sybiha aseguró que Kiev ha informado del ataque a Estados Unidos, a los países europeos y a otros aliados a través de los canales diplomáticos. A su juicio, el uso de un misil balístico de alcance intermedio en una zona próxima a la UE y la OTAN supone un riesgo global que exige una respuesta de la comunidad internacional.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el lanzamiento del misil Oreshnik, que formó parte de una ofensiva nocturna a gran escala contra infraestructuras energéticas y centros de fabricación de drones en Ucrania. Según Moscú, la operación fue una represalia por un supuesto intento ucraniano de atacar, a finales de diciembre, una de las residencias del presidente Vladimir Putin en la región rusa de Nóvgorod.
Las autoridades ucranianas han negado rotundamente esta acusación, calificándola de falsa. Por su parte, responsables regionales en el oeste de Ucrania informaron de que un misil balístico impactó contra una instalación de infraestructura cerca de la ciudad de Leópolis (Lviv).
Medios ucranianos, citando a la Fuerza Aérea del país, señalaron que el proyectil alcanzó velocidades cercanas a los 13.000 kilómetros por hora, lo que se acercaría aún más a la hipótesis de que se trató de un arma hipersónica.
Rusia ya había utilizado el misil Oreshnik en noviembre de 2024 contra una supuesta fábrica militar en Ucrania. En aquella ocasión, fuentes de Kiev indicaron que el proyectil portaba ojivas simuladas y que los daños fueron menores.
Putin ha defendido públicamente que el Oreshnik, un misil balístico de alcance intermedio cuyo nombre significa "avellano" en ruso, es prácticamente imposible de interceptar debido a que supera con creces la velocidad del sonido. El presidente ruso ha llegado a comparar su capacidad destructiva, incluso con carga convencional, con la de un arma nuclear.
Sin embargo, algunos responsables occidentales han puesto en duda estas afirmaciones. Desde Estados Unidos, un alto funcionario señaló a finales de 2024 que este sistema de armas no supone un cambio decisivo en el campo de batalla.
Más allá del impacto estratégico, los ataques continuaron teniendo un alto coste humano. En Kiev, una oleada de drones sobre distintos barrios de la capital causó al menos cuatro muertos y dejó más de una veintena de heridos, entre ellos miembros de los servicios de emergencia. Varias zonas quedaron sin suministro eléctrico durante lo que el alcalde, Vitali Klitschko, describió como un "ataque masivo con misiles enemigos".
El lanzamiento del Oreshnik se produce, además, en un momento de debate sobre un posible alto el fuego y sobre planes de Ucrania y sus aliados para desplegar tropas europeas, incluidas españolas, como parte de futuras garantías de seguridad.
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