Crisis energética
El Comité de Emergencias británico ensaya simulacros ante el riesgo de quedarse sin pollo, cerdo o cerveza.
Europa se prepara por si el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se alarga. La Unión Europea ya había adelantado que estudiaba una serie de medidas para hacer frente a la crisis energética, entre ellas la obligatoriedad de teletrabajar al menos un día a la semana o abaratar el transporte público.
Bruselas ha alertado de que las reservas de combustible para los aviones podrían agotarse en unas seis semanas, lo que obligaría a reducir los vuelos comerciales. La Comisión Europea quiere anticiparse a la crisis y por ello plantea dar prioridad al transporte público y a la movilidad sostenible. De hecho, se pedirá a la población que utilice la bicicleta o comparta coche y a las empresas que limiten los desplazamientos en avión.
"Es muy importante que la Comisión Europea proponga medidas conjuntas para todos los Estados miembros", subraya Mónica Melle, profesora de Economía en la Universidad Complutense de Madrid.
Sin embargo, en España esto no sería muy efectivo, ya que Rosario Romero, de NR Legal, considera que "es una medida que en España va a tener poca efectividad, el tejido empresarial está formado principalmente por pymes y micropymes". Y sobre si el teletrabajo podría llegar a ser obligatorio, la vicepresidenta Yolanda Díaz en una entrevista en Onda Cero, ha respondido a ello: "Yo no soy favorable de que se obligue a nada, por el principio de voluntariedad".
Pero donde la preocupación se ha disparado es en Reino Unido, donde el Gobierno británico trabaja ya con una hipótesis si antes de junio no se reabre el estrecho de Ormuz: el desabastecimiento de alimentos. Según el diario 'The Times', el Comité de Emergencias ha activado simulacros, en los que participan casi todos los ministerios.
Su principal temor es la falta de dióxido de carbono (CO2) esencial para conservar alimentos, órganos, sangre y vacunas. Por ello, el gobierno de Keir Starmen estudian planes que podrían incluir la paralización temporal de fábricas para aumentar las reservas del gas.
El ministro británico de Empresa y Comercio, Peter Kyle, confirmó que su Gobierno elabora planes de contingencia y que él participa en reuniones para abordar esta posible emergencia; el primer ministro Keir Starmer la analiza personalmente.
En declaraciones a Sky News, el ministro insistió en que "el suministro de dióxido de carbono no es una preocupación" para el Ejecutivo e hizo un llamado a la calma: "Si algo de esto cambia, se lo comunicaré al público con antelación para que podamos prepararnos, pero ahora mismo, la gente debería seguir como hasta ahora, disfrutando de la cerveza, de la carne, de las ensaladas".
Aun así, ex alto representante de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrel advierte que "el mundo va a tener un gravísimo problema de alimentación" si el estrecho de Ormuz permanece cerrado.
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