ANÁLISIS: OLEADAS DE REFUGIADOS HACIA EUROPA
Los refugiados sirios ya han dicho basta. Ya no esperan más en la miseria a que acabe una guerra cuyo final desde luego está aún muy lejos. Más de once millones han tenido que dejar sus hogares y de ellos cuatro millones se han ido del país.
Miles de ellos mueren, enferman, se hacinan e imploran comida desde hace años en miserables campos de refugiados, sobre todo en Turquía, Líbano y Jordania. El dinero, las medicinas y los alimentos que se les prometió en la ONU nunca han llegado del todo y últimamente aún menos.
Eso explica en parte la avalancha de refugiados hacia su 'Dorado' más próximo, que es Europa. Lo que quieren es que la guerra acabe, pero mientras tanto no aceptan que sus hijos mueran o crezcan malnutridos y analfabetos.
Incluso andando buscan una vida no ya mejor, sino simplemente una vida, en la Unión Europea. Y los que lo pretenden son sólo el 5% de los que salieron de Siria.
Los europeos dudan si acogerlos o no, y a cuantos, pero dudan aún más en cómo se puede resolver una guerra que es el origen de la mayor catástrofe humanitaria desde la segunda guerra mundial.
El apoyo internacional a la oposición moderada a Bashar al Asad desembocó sin querer en el nacimiento de facciones radicales. La peor, el Estado Islámico. Sus terroristas provocan masas de refugiados, pero también lo hace una guerra donde es abrumadora la superioridad militar del régimen de Damasco.
Muchos refugiados piden que Occidente envié tropas a Siria para acabar con la guerra y el Daesh, pero ¿quién en Europa quiere ver a sus soldados morir allí?. Y mientras, las ricas y poderosas monarquías del Golfo, aun aportando muchos petrodólares a los refugiados, les cierran las puertas.
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