TRADICIÓN COREANA
No hay toreros, ni capotes, ni banderillas. No es una corrida de toros, pero hay toros. Es un espectáculo coreano, un país con una larga tradición agrícola que nos da a conocer una de sus fiestas tradicionales. La pelea, noble y sin sangre, de dos toros.
96 toros, con un peso que oscila entre los 600 y los 800 kilos, se enfrentan a lo largo de esta semana, en un combate incruento. Testuz contra testuz, empujando cabeza contra cabeza, hasta conseguir que el contrario abandone y ceda su territorio. Los combates no duran más de tres minutos.
Los animales, tal y como corresponde a una sociedad agrícola, son animales preparados para trabajar en el campo. Criados y entrenados para desarrollar una gran fuerza física, han sido tradicionalmente utilizados para tirar de arados y labrar la tierra. Se trata de una actividad que nos recuerda a algunas prácticas que se realizan en algunos pueblos del norte de España.
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