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Nacho Puig, fundador de una ONG en Nepal, analiza la situación: "Se ha destrozado todo"

Un español relata el impacto de la riada en Nepal en las comunidades rurales con las que trabaja y advierte de las consecuencias que puede tener a medio y largo plazo.

La tragedia en Nepal sigue agravándose. Las labores de rescate continúan complicándose por el mal tiempo y la cifra de muertos por la intensa riada en el punto fronterizo entre el norte de Nepal y el Tíbet no deja de aumentar. Nacho Puig, fundador de la ONG Bahadur Social Project, es uno de los testigos de la catástrofe y ha explicado en profundidad a Antena 3 Noticias cómo vivió la riada.

P: ¿Qué hacías en la zona y cómo ha sido la situación?

R: Yo he estado viviendo en Nepal siete años. Tengo una ONG que fundé hace antes del COVID y trabajamos con una comunidad indígena que se llama Chepang. Entonces, el proyecto sigue allá. Tenemos proyectos educativos con varias escuelas y con niños; tenemos niños escolarizados también, un programa de empoderamiento de la mujer y programas de desarrollo. Una vez al año sí que vengo para visitar los proyectos, a las familias, a los niños y ver cómo está funcionando todo.

Justo estábamos allá de visita de los proyectos y, de hecho, nosotros cambiamos de plano el último día y, por casualidad, nos fuimos un día antes por la noche. A la mañana siguiente fue cuando sucedió todo esto. Nos despertamos a la mañana siguiente y el puente que nosotros cruzamos se había destrozado, se habían destrozado las casas que había alrededor y se había destrozado todo.

P: ¿Cómo os encontráis?

R: Gracias a Dios, nosotros estamos bien, las familias con las que trabajamos también están bien y todo nuestro equipo local también está bien. Más que nada, se ha destrozado todo, la gente está aislada y lo que nos preocupa es qué va a pasar a partir de ahora, cómo se va a recomponer toda esta situación. El 80 % de la población en Nepal vive en zonas rurales. Son familias vulnerables que tienen poco acceso a bienes básicos y, al final, lo que es más triste es que esta catástrofe se ha cebado justo con ellas.

Ha barrido casas, ha barrido escuelas, ha barrido familias, personas e incluso infraestructuras que son necesarias para esta gente, como puentes que necesitan cruzar para abastecerse de comida o ir al cole.

P:¿Cuál es el balance actual? ¿Hay aún personas atrapadas en las casas?

R: Lo que hay ahora es un poco eso: miedo, incertidumbre y ver qué va a pasar. Es verdad que no es la primera vez que hay inundaciones en el país, pero sí que es de las más fuertes que ha habido en los últimos años. Aquí se está hablando de 150 personas muertas, pero es que hay 1.500 desaparecidas y los números van subiendo cada día. Hay gente que ha perdido todo, que ha perdido sus casas, que ha perdido a sus familiares y, sobre todo, hay mucha incertidumbre.

Insisto, es un problema ahora, pero viene un problema mucho más grande a partir de ahora: ver cómo se sale de esta y qué impacto va a tener esto en los niños y en las familias. Con lo cual, creo que el problema va mucho más allá de lo que vimos ayer.

Hay varios países que han empezado a colaborar y yo creo que aquí lo que se necesita primero es una respuesta rápida para intentar rescatar al mayor número de personas posibles de las que están desaparecidas. Una vez se haya logrado estabilizar todo esto, creo que hay que pensar un poco más en el medio y largo plazo.

P: ¿Qué consecuencias puede traer esta riada a largo plazo?

R: En la escolarización de los niños, el trabajo infantil subió, los matrimonios infantiles también subieron, la escolarización cayó y las familias también sufrieron mucho.

Con lo cual, yo creo que es el problema al que nos enfrentamos ahora. Entendemos que hay una intervención en el corto plazo para reparar los daños que ha habido ahora, pero sí que es importante que intentemos pensar un poco en el medio y largo plazo: qué medidas se van a tomar para tratar de mitigar todo este impacto en comunidades que ya de por sí eran muy vulnerables.

La mayoría de estas comunidades son comunidades aisladas que dependen de un puente para abastecerse de comida, para, incluso, si les pasa algo, ir a un hospital, para ir a la escuela. La mayoría de los niños tienen que trabajar, con lo cual creo que eso es lo primero en lo que hay que trabajar.

P: ¿Puedes contarme detalles de tu ONG?

R: Tenemos un programa de becas para los niños que tienen que andar largas distancias para ir al cole o que en casa tienen unas circunstancias más bajas. Los enviamos a un internado donde están allí, viven allí, van a la escuela y los fines de semana pueden volver a casa.

Empezamos con proyectos a nivel educativo. Luego nos dimos cuenta de que, para que este proyecto funcionara realmente, teníamos que tocar otras áreas de trabajo porque, al final, el hecho de que un niño no vaya a la escuela es consecuencia de muchas otras circunstancias, como, por ejemplo, el tema del empoderamiento de la mujer. Aquí el trabajo infantil y los matrimonios infantiles están a la orden del día.

Si no empezamos a trabajar también con las niñas y con las familias, una niña, en cuanto empieza a menstruar, dejará de ir al cole y se casará. Con lo cual, tenemos programas también con niñas que van a la escuela, donde les hacemos talleres y sesiones sobre menstruación, en los que hablamos sobre igualdad de género, planificación familiar, matrimonio infantil, higiene sexual y reproductiva y demás.