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Crisis Migratoria

Marruecos culpa a las mafias y a las redes sociales por desinformar a través de bulos sobre la crisis migratoria en Ceuta

Marruecos afirma que las malinterpretaciones difundidas en redes sociales generaron en muchos inmigrantes la convicción de que era posible evitar el retorno inmediato.

El Gobierno de Marruecos ha ofrecido su versión sobre la crisis migratoria en Ceuta, en la que atribuye a la desinformación en redes sociales, las mafias de trata de personas y a los malentendidos en sobre la sentencia del Tribunal Supremo de España sobre las devoluciones en caliente. Las cifras que indica Rabat son 40.000 migrantes llegados a la ciudad autónoma y once los muertos en territorio marroquí.

El balance es distinto del ofrecido por el Gobierno de España, que calcula que fueron más de 50.000 personas las que cruzaron el paso fronterizo de Ceuta, de las cuales la mayoría ya han regresado a su país, y cifra además en 72 los migrantes muertos en suelo español. Este domingo, la policía española ha calculado que unos 73.500 migrantes han partido ya de Ceuta hacia Marruecos desde los últimos días.

El Ministerio del Interior marroquí, en un comunicado, ha indicado que lo sucedido en Ceuta no ha sido fruto "ni de circunstancias espontáneas ni de factores circunstanciales", sino una combinación de "la explotación maliciosa del espacio digital y de la actividad de redes de trata de personas", junto a "la promoción de información engañosa y malas interpretaciones que acompañaron a las recientes decisiones emitidas por las autoridades judiciales españolas".

Estas "malinterpretaciones", a causa de la intoxicación informativa, "reforzaron entre algunos de los que deseaban migrar la convicción de que era posible evitar el retorno inmediato", según el Ministerio del Interior.

Marruecos defiende su postura

Rabat indica que llevó a cabo una actuación impecable desde el comienzo de la crisis, al tomar "un enfoque proactivo e integral, basado en la vigilancia temprana, el aumento de los niveles de vigilancia y movilización, y el fortalecimiento de la preparación de los diversos servicios de seguridad y autoridades territoriales".

Esto permitió "controlar el curso de los acontecimientos, proteger vidas, preservar el orden público y asegurar las fronteras, respetando estrictamente las disposiciones legales y el principio de proporcionalidad en la intervención", según el Ministerio, que también aporta por vez primera sus propias cifras de víctimas, al confirmar en su país once muertos, de ellos diez ahogados y el último por lesiones tras caerse "desde una zona rocosa cerca de la ciudad de Ceuta". Además, a 1.135 migrantes se les prohibió la entrada a Melilla, según el gobierno marroquí.

Marruecos, en este sentido, trabaja con las autoridades españolas para comprobar "el número real de personas afectadas, sus identidades y nacionalidades, con el fin de completar los procedimientos legales, administrativos y humanitarios necesarios".

El Ministerio del Interior marroquí insiste en que "la gestión del fenómeno migratorio" sólo puede llevarse a cabo "dentro del marco de un enfoque integral basado en la responsabilidad compartida, la auténtica solidaridad y el reparto equitativo de la carga".

Además, sostiene que Marruecos "seguirá siendo, como sus socios esperan, un socio fiable y responsable, comprometido con el fortalecimiento de la cooperación y la coordinación internacionales en la lucha contra la migración irregular y la trata de personas".

Mientras tanto, "continuará adoptando todas las medidas necesarias para proteger el orden público, salvaguardar la seguridad fronteriza y garantizar la seguridad de las personas y los bienes, en el marco del Estado de derecho y el respeto a las obligaciones nacionales e internacionales del Reino".