NUEVAS CONCENTRACIONES
Las protestas siguen en la capital de Túnez, pero en esta ocasión los protagonistas han cambiado.
Las protestas siguen en la capital de Túnez, pero en esta ocasión los protagonistas han cambiado. Los habitantes de las zonas rurales han caminado días enteros para pedir la dimisión del gobierno provisional, en el que figuran varios ministros del derrocado presidente Ben Alí.
Un féretro simboliza a las 120 personas que han perecido desde que comenzó la Revolución de los Jazmines a mediados de diciembre. Muertos que han estado muy presentes en la capital tunecina, una ciudad en constante ebullición desde hace un mes.
Un millar de personas de Sidi Bouzid, la localidad donde falleció la primera víctima han recorrido los 300 kilómetros que les separan de la metrópoli. Con la muerte del joven licenciado en paro Mohamed Bouaziz, que se quemó a lo bonzo tras ser maltratado por la Policía, se encendió la mecha de la revuelta que ha cambiado Túnez para siempre.
"Hemos venido aquí para derrocar a los dictadores, a los políticos de Túnez" grita un manifestante. "No queremos que ya venga nadie a robarnos. Este es el mensaje de la juventud. No partidos y no sindicatos, por favor", afirma este otro.
Los vecinos han agasajado con té y comida a los manifestantes. Pero el tono festivo se ha tornado inquietante, cuando varias personas han roto el cordón de seguridad y han intentado adentrarse en la residencia del primer ministro.
Exigen la disolución de un gobierno interno que se atrevió a contar con varios miembros del antiguo régimen, ahora detenidos. Mientras, centenares de seguidores recibían entusiasmados al disidente Tarak Mekki. Exiliado en Canadá durante 23 años, este hombre ha sido el azote del dictador Ben-Alí a través de las redes sociales.
Asegura que no ha vuelto a su país para formar un partido, sino para ver como los universitarios y los jóvenes relevan a los viejos políticos.
Úrsula Von der Leyen avisa de que Europa sufrirá las consecuencias de la guerra durante años
Europa sufre el impacto económico del conflicto en Oriente Medio, en forma de subida de los precios de la energía. Ya hemos pagado 27.000 millones de euros adicionales. La presidenta de la Comisión Europea alerta de que las consecuencias negativas pueden estar presentes durante "meses, o incluso años".
Un hombre en la India protagoniza un episodio insólito al exhumar el cuerpo de su hermana fallecida. Lo hizo para poder acceder a sus ahorros, evidenciando las dificultades administrativas que enfrentan miles de personas que viven bajo el umbral de la pobreza y la vulnerabilidad