REINO UNIDO
La policía despliega cañones de agua para contener a grupos de encapuchados que han atacado viviendas, comercios y alojamientos vinculados a personas inmigrantes
Violentos encapuchados vuelven a enfrentarse a la policía en Belfast mientras en localidades vecinas de Irlanda del Norte como Londonderry, Portadown y Coleraine también han vivido una segunda noche consecutiva de intensos disturbios de carácter racista y antiinmigración.
La violencia, instigada por grupos de extrema derecha en redes sociales, ha provocado enfrentamientos con el Servicio de Policía de Irlanda del Norte, que ha respondido con furgones blindados y cañones de agua para repeler los ataques en los que al menos 12 agentes de policía han resultado heridos.
El detonante de las protestas: el ataque de un refugiado sudanés de 30 años que intentó decapitar a Stephen Ogilvie, un vecino de 40 que perdió un ojo tras la agresión. El sospechoso, con visado de refugiado hasta 2028, ya ha comparecido ante el juez acusado de intento de asesinato y se encuentra bajo prisión preventiva.
La difusión en redes sociales del vídeo del incidente provocó llamamientos a la violencia impulsados por agitadores ultraderechistas: desde el partido Restore Britain hasta Elon Musk. Agitadores que llegaron a publicar listas con direcciones de viviendas y comercios de migrantes en la zona.
A las advertencias de la policía y la condena del primer ministro británico, que ha tachado de "repugnantes" los ataques, se ha sumado un comunicado de la familia de la víctima pidiendo calma.
En su carta remarcan su rechazo a que la tragedia sea utilizada para dividir a la comunidad y defienden la valiosa aportación de los inmigrantes en el país.