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La lucha entre las empresas de IA por ser las mejores: "Va a avanzar en todos los campos: en los buenos y en los malos"

Sergio Álvarez-Teleña, experto en Inteligencia Artificial, examina las advertencias más contundentes de su sector desde una perspectiva empresarial y mediática.

Las alarmas han vuelto a sonar después de las declaraciones de antiguos trabajadores de compañías como Anthropic y OpenAI, que han advertido sobre los riesgos de desarrollar sistemas cada vez más potentes sin contar con mecanismos suficientes para controlarlos. Algunos de estos mensajes llegan a plantear escenarios extremos y sitúan una posible pérdida de control sobre una inteligencia artificial avanzada entre las grandes amenazas de los próximos años.

El avance tecnológico alimenta además la preocupación. Robots humanoides cada vez más capaces, sistemas autónomos y aplicaciones militares de la inteligencia artificial forman parte de una carrera tecnológica en la que Estados Unidos y China compiten por liderar el desarrollo de estas herramientas.

¿Estamos realmente ante una tecnología que podría acabar con la humanidad?

"Yo sospecho que es marketing profesional", asegura Sergio Álvarez-Teleña, experto en inteligencia artificial. A su juicio, las advertencias más contundentes procedentes del propio sector deben analizarse también desde una perspectiva empresarial y mediática. Señala que "lo están haciendo las empresas y también los empleados. Quieren tener un montón de seguidores y pasar a ser influencers". En su opinión, existe "una campaña muy agresiva" alrededor de los peligros de la inteligencia artificial.

Presentar el desarrollo de la IA como una carrera en la que las compañías son cada vez más capaces y, al mismo tiempo, están a punto de perder el control puede resultar beneficioso para atraer atención, inversión y protagonismo.

Frente a los escenarios más extremos, su valoración es contundente: "No hay riesgo real con respecto a que las máquinas autónomamente acaben con nosotros".

Eso no significa, explica, que esté exenta de riesgos. La tecnología puede procesar enormes cantidades de información, combinar conocimientos y acelerar avances en numerosos ámbitos. Pero, precisamente por eso, también puede utilizarse para fines perjudiciales.

"El riesgo está en que llegue antes algo relevante, un malo que un bueno", resume. La IA, por tanto, puede aumentar tanto las capacidades beneficiosas como las perjudiciales de quienes la utilizan. La cuestión no sería tanto una rebelión autónoma de las máquinas como qué hacen las personas y las organizaciones con unas herramientas cada vez más potentes.