HITO MÉDICO
Un hombre sobrevive durante nueve meses con un riñón de cerdo
Debido a su estado, los médicos calculaban que solo tenía un 9 % de posibilidades de conseguir un riñón humano en los siguientes cinco años, mientras que el riesgo de morir o abandonar la lista de espera superaba el 40 %.
Un hombre de 66 años con una enfermedad renal en fase terminal, ha logrado vivir durante nueve meses con un riñón de cerdo modificado genéticamente, sin tener que someterse a diálisis durante ese periodo. Finalmente, recibió un riñón humano procedente de un donante fallecido.
El caso, tratado en el Mass General Brigham de Estados Unidos y publicado en la revista The Lancet, supone la primera vez que un riñón porcino se utiliza como una solución temporal para mantener con vida a un paciente hasta encontrar un órgano humano compatible.
Solo un 9% de posibilidades de conseguir un riñón humano
El paciente sufría insuficiencia renal causada por la diabetes tipo 2. Debido a su estado, los médicos calculaban que solo tenía un 9 % de posibilidades de conseguir un riñón humano en los siguientes cinco años, mientras que el riesgo de morir o abandonar la lista de espera superaba el 40 %.
El riñón utilizado procedía de un cerdo miniatura de Yucatán, y había sido sometido a modificaciones genéticas para reducir el riesgo de rechazo por parte del sistema inmunitario humano. El trasplante se realizó en enero de 2025, y el órgano comenzó a funcionar inmediatamente. Aunque el paciente sufrió un episodio de rechazo poco después de la operación, los médicos lograron controlarlo mediante tratamiento. Además, no se detectó ninguna infección causada por patógenos procedentes del cerdo.
Gracias al órgano porcino, el hombre permaneció 271 días sin necesitar diálisis, el periodo más largo registrado hasta ahora sin este tratamiento después de un xenotrasplante de riñón porcino. Sin embargo, aproximadamente seis meses después de la intervención aparecieron daños en los vasos sanguíneos del riñón que fueron empeorando hasta provocar el fallo del órgano. Por este motivo, los médicos tuvieron que retirarlo.
Los especialistas observaron además que el paciente no desarrolló anticuerpos detectables contra el riñón de cerdo, lo que apunta a que el rechazo podría producirse mediante un mecanismo diferente al habitual en los trasplantes.
Después de varios meses de volver a recibir diálisis, el paciente finalmente pudo someterse a un trasplante de riñón humano. El nuevo órgano funcionó correctamente durante los seis meses posteriores que duró el seguimiento.
Una atención especializada
Los investigadores, sin embargo, señalan que "todavía es necesario realizar más estudios". Al tratarse de un único paciente y no existir un grupo de comparación, los resultados no permiten sacar conclusiones definitivas. También destacan que el tratamiento requirió una selección muy cuidadosa del paciente, y una atención médica especializada que podría no estar disponible en todos los centros.
A pesar de estas limitaciones, el caso demuestra el posible potencial de los xenotrasplantes para ayudar a las personas que esperan un órgano humano. En un primer momento, esta técnica podría utilizarse como una solución temporal para evitar la diálisis mientras llega un riñón de un donante.
Leonardo Riella, investigador del Mass General Brigham, explicó que el principal problema sigue siendo la falta de órganos humanos disponibles. Según el especialista, el objetivo es que los riñones de animales modificados genéticamente puedan servir inicialmente como un "puente" para los pacientes en lista de espera y, si en el futuro se demuestra que son seguros y duraderos, llegar a utilizarse como una alternativa definitiva.