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El gobierno de Cuba prepara a sus ciudadanos para una posible invasión de Estados Unidos y les enseña a usar armas

El gobierno de Cuba ha intensificado la preparación de su población ante una posible agresión de Estados Unidos, en plena crisis energética marcada por apagones y escasez de combustible.

El gobierno de Cuba ha intensificado en los últimos días la preparación de su población ante una eventual agresión de Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión bilateral y de profunda crisis interna en la isla. Las autoridades han impulsado ejercicios de defensa y formación en el uso de armas entre civiles, en línea con la doctrina de "guerra de todo el pueblo" defendida por el presidente Miguel Díaz-Canel.

El mandatario cubano ha insistido en que, ante cualquier intento de intervención extranjera, la respuesta no recaería únicamente en las Fuerzas Armadas, sino en el conjunto de la sociedad. Este planteamiento retoma una estrategia histórica del sistema cubano, basada en la movilización generalizada de la población como elemento disuasorio frente a amenazas externas.

Una isla al límite: apagones y falta de combustible

Este escenario se produce en medio de una de las peores crisis energéticas que ha vivido Cuba en décadas. Desde diciembre, la isla sufre una escasez crítica de combustible que ha provocado apagones constantes en buena parte del territorio, afectando tanto a la actividad económica como a la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

Las infraestructuras eléctricas, en muchos casos obsoletas, no han podido sostener la demanda. Centrales térmicas con décadas de antigüedad funcionan con dificultades, mientras la falta de mantenimiento y de recursos agrava la fragilidad del sistema. El resultado es un suministro eléctrico intermitente que ha incrementado el malestar social en un país ya golpeado por la inflación, el desabastecimiento y la emigración.

Desde La Habana se atribuye buena parte de esta situación al embargo económico impuesto por Estados Unidos, vigente desde hace más de seis décadas y endurecido en los últimos años.

Washington endurece el discurso

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que la crisis energética cubana no es consecuencia del embargo, sino del propio modelo económico del país y de la falta de inversión en infraestructuras.

"La razón por la que Cuba no tiene petróleo ni combustible es porque lo quieren gratis. La razón por la que sufren apagones es porque tienen equipos de los años 50 y 60 que nunca recibieron mantenimiento", declaró.

El jefe de la diplomacia estadounidense fue más allá al sugerir que el actual contexto podría abrir la puerta a un cambio político en la isla. "Quizá ahora pueda ser el momento", afirmó, insistiendo en la necesidad de sustituir a “las personas que están al mando” y de transformar el sistema económico cubano.

Rubio defendió que Estados Unidos debería ayudar a la población de la isla a "entrar en el siglo XXI", al tiempo que calificó de insostenible el modelo comunista vigente. También lamentó que muchos cubanos solo logren prosperar fuera del país, subrayando el alto nivel de emigración como síntoma del deterioro interno.

La situación de Cuba fue uno de los temas abordados en la reunión de ministros de Exteriores del G7, celebrada en la abadía de Vaux-de-Cernay, en Francia. El encuentro reunió a las principales potencias occidentales y contó con la participación de Brasil como invitado latinoamericano.

Aunque no se anunciaron medidas concretas, el debate refleja la creciente preocupación internacional por la estabilidad de la isla, tanto por su impacto regional como por las implicaciones migratorias y geopolíticas.

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