HISTORIA DE SUPERACIÓN

Una familia de refugiados sirios reabre en Canadá su fábrica de chocolate, destruida por un misil en Alepo

Los Hadhad vivían en Siria, donde tenían una próspera fábrica de chocolate. Sin embargo, un día un misil destruyó el negocio, momento en que huyeron a Líbano y estuvieron dos años en un campo de refugiados. Tras ello, fueron acogidos por un pueblo canadiense, donde empezaron de cero.

Canadá se ha convertido en uno de los pocos países del mundo que ha cumplido sus compromisos de acogida con los refugiados. Más de 20.000 personas procedentes de Siria han encontrado una nueva vida en Canadá, país al que llegaron huyendo de la guerra. Un ejemplo de ello es la familia Hadhdad.

Hace tres años, cuando vivían en Siria, tenían una próspera fábrica de chocolate que exportaba dulces y bombones a Yemen, Líbano y Jordania. Sin embargo, un misil destruyó el negocio, momento en que decidieron huir a Líbano, tal y como recoge la cadena canadiense CBC. Allí, vivieron durante dos años en un campo de refugiados, una odisea que, afortunadamente, acabó bien.

Parte de la familia fue acogida en un pueblo de Canadá, Antigonish, de apenas 5.000 habitantes. Llegaron sin pertenencias, apenas unas bolsas de ropa y a la espera de lo que les llegara. "Pensamos que la búsqueda de un puesto de trabajo sería difícil para mí y mi familia", reconoce ahora el hermano mayor.

Se trataba de volver a empezar, y eso hicieron. En un cobertizo prestado, el padre de la familia retomó la fabricación de bombones, gracias a la ayuda de los voluntarios de Antigonish. El primer ministro del país, Justin Trudeau, les puso incluso de ejemplo de superación en un discurso en las Naciones Unidas.

Sin embargo, no todo fue fácil. La familia se vio obligada a dejar atrás a tres de sus hijos cuando se mudaron a Canadá, pero pudieron reencontrarse en diciembre. Ahora, todos los Hadhad viven en el país y se ganan la vida con su propio negocio.

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