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EEUU e Irán reanudan los ataques y elevan el riesgo de una guerra regional

Estados Unidos e Irán han retomado las hostilidades durante los últimos días tras el repunte de la tensión en el estrecho de Ormuz.

Irán.- Irán advierte de que destruirá "toda la infraestructura de la región" si EEUU ataca infraestructura en Irán EUROPAPRESS

La nueva escalada ha dejado prácticamente en papel mojado la tregua alcanzada en abril y ha vuelto a elevar el riesgo de que ambos países se vean arrastrados hacia un conflicto de mayor envergadura, después de casi una semana de ataques y bombardeos sobre territorio iraní.

En el centro de la disputa se encuentra el propio texto del acuerdo suscrito hace un mes entre Washington y Teherán. Su redacción y, especialmente, las diferentes interpretaciones sobre su alcance han avivado las fricciones en torno al estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula buena parte del comercio energético mundial.

Irán mantiene que el pacto refuerza su soberanía y su capacidad de control sobre el corredor marítimo. Estados Unidos, en cambio, considera que el compromiso tenía como objetivo facilitar la reapertura del paso y garantizar la libertad de navegación comercial.

"La República Islámica de Irán tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para garantizar el paso seguro y sin coste alguno de los buques mercantes, durante un período de 60 días únicamente, desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa", recoge el punto cinco del acuerdo, convertido ahora en el principal foco de controversia entre Teherán y Washington.

Mientras que las autoridades estadounidenses interpretaron esta cláusula como una garantía para permitir la circulación de los buques mercantes, la República Islámica sostiene que el texto reconoce y consolida su control sobre el estrecho.

A esta diferencia se suma la previsión de que Irán mantenga conversaciones con Omán "para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz". Desde la perspectiva iraní, esta disposición refuerza su papel en la gestión del paso, mientras que sus detractores consideran que altera el equilibrio existente hasta ahora.

Uno de los principales motivos de preocupación son las aspiraciones de Teherán de imponer tasas a los buques que atraviesen el corredor en concepto de servicios marítimos y compensaciones medioambientales, unos gravámenes que las autoridades iraníes evitan calificar como peajes.

El intento de varios buques mercantes de atravesar el estrecho mediante rutas no consensuadas con Teherán terminó por desencadenar la nueva escalada. Cuatro embarcaciones fueron atacadas por la Guardia Revolucionaria iraní, que justificó su actuación como una respuesta a lo que considera una violación del acuerdo firmado con Estados Unidos.

Washington dio entonces por roto el pacto y reanudó las operaciones militares, con fuertes bombardeos contra el sur de Irán, especialmente sobre zonas costeras e islas desde las que las fuerzas iraníes amenazan la navegación internacional por el estrecho.

El paso de Ormuz se ha convertido en la principal herramienta de presión de Irán para tratar de frenar la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Desde entonces, la zona ha experimentado una progresiva militarización y una sucesión de incidentes que han puesto en peligro el tráfico marítimo.

La escalada ha culminado con la reimposición por parte de Estados Unidos del cierre perimetral establecido en la región durante la ofensiva, una medida destinada a bloquear los puertos y los buques iraníes y a restringir la capacidad de actuación de Teherán en el golfo Pérsico.

Ambas partes han llevado desde entonces la confrontación hasta el límite, con un intercambio de ataques durante casi una semana y una intensa campaña de bombardeos sobre la República Islámica que ha causado la muerte de más de una treintena de civiles.

Teherán descarta por ahora una vuelta al diálogo

Las autoridades iraníes sostienen que, tras las supuestas violaciones del acuerdo por parte de Estados Unidos, ya no existen las condiciones necesarias para retomar las negociaciones.

Teherán acusa a Washington de haber utilizado el pacto como un instrumento temporal para reducir la tensión y reorganizar sus fuerzas antes de reanudar la ofensiva. Por ello, el Gobierno iraní considera que cualquier nuevo proceso de diálogo necesitaría garantías adicionales y compromisos verificables por parte de Estados Unidos.

En este contexto, las autoridades iraníes creen que Trump podría tratar de reavivar el conflicto una vez disminuya la atención internacional sobre la Copa del Mundo de fútbol que organiza Estados Unidos.

Según esta interpretación, Washington estaría preparando una nueva fase de la ofensiva, más intensa y diversificada, que no se limitaría a los bombardeos convencionales.

Irán contempla la posibilidad de que Estados Unidos recurra también a asesinatos selectivos, ciberataques, operaciones de desestabilización interna e incursiones transfronterizas, con especial atención a grupos armados kurdos y otros actores presentes en la frontera con Irak.

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