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Ataques Israel Gaza

Bruselas cambia el paso y carga contra Israel por la ofensiva en Gaza

Ante las críticas de inacción europea, la Comisión da un paso adelante contra el gobierno de Netanyahu. Propone sanciones contra dos ministros y suspender una parte del acuerdo comercial como medida de presión internacional. Los gobiernos de los 27, que siguen divididos, tendrán ahora la última palabra.

Bruselas ha dado un paso que hace unos meses parecía impensable, por la profunda división que el tema suscita entre los países europeos. Nada tiene que ver la visión que tiene Alemania, como socio muy cercano a Israel por su evidente pasado histórico, con la beligerancia que está mostrando España o Bélgica, donde esta semana se ha suspendido un concierto de la Filarmónica de Múnich, ya que el director es israelí.

La Comisión Europea lleva tiempo haciendo complicados equilibrios diplomáticos, ante la falta de una postura común. Pero la dramática situación en Gaza ha obligado a las instituciones comunitarias a dar el paso definitivo y cambiar el tono contra Netanyahu. Por primera vez, la Comisión ha presentado un paquete de medidas contra el gobierno de Tel Aviv para presionar políticamente e intentar que frene sus ataques contra la franja. Nunca se había ido tan lejos hasta ahora.

Ya lo anunció la presidenta de la Comisión en su último discurso en Estrasburgo, asumiendo que la situación era insostenible. Este miércoles, Úrsula Von der Leyen ha insistido en que “los terribles acontecimientos que vemos a diario en Gaza deben cesar. Es necesario un alto el fuego inmediato y el acceso sin restricciones a toda la ayuda humanitaria. Proponemos suspender las concesiones comerciales con Israel, sancionar a los ministros extremistas y a los colonos violentos, y suspender el apoyo bilateral a Israel, sin afectar nuestra colaboración con la sociedad civil israelí”.

Sanciones a dos ministros extremistas

El paquete de medidas lo ha presentado la Alta Representante, Kaja Kallas, que ha justificado que “la ofensiva del gobierno israelí contra la franja de Gaza es una nueva escalada en la guerra que va a profundizar más la crisis humanitaria”. Por eso ha propuesto sancionar a dos ministros del ala más extrema del ejecutivo, a Bezalel Smotrich y a Itamar Ben Gvir. En la lista negra también entrarían tres colonos violentos y una decena de dirigentes de Hamás. Todos ellos, si se aprueba, no podrán viajar a territorio comunitario y verán congelado cualquier activo que tengan en el espacio de la Unión.

En el terreno financiero, Bruselas propone suspender una parte del Acuerdo de Asociación firmado entre la UE e Israel. En concreto, afectaría a las relaciones comerciales porque se eliminarían todos los pactos ventajosos de los que se beneficiaba Israel desde hace 20 años.

Es un golpe económico importante, ya que la UE es el mayor socio comercial de Israel. La Comisión calcula que esta medida afectaría al 37 % del total de exportaciones israelíes a la Unión, unos 5.800 millones de euros.

Por último, el ejecutivo comunitario propone cancelar el apoyo bilateral directo a Israel, que puede elevarse hasta los 6 millones de euros, además de la cancelación de otros contratos vigentes. Eso sí, Bruselas ha querido dejar claro que el comercio seguirá abierto entre los dos bloques y que no se tocará la partida dedicada a la lucha contra el antisemitismo.

¿Serán capaces de aprobarlo los 27?

Estamos ante un paso adelante muy firme de la UE, con mucho carácter simbólico justo en este momento, pero el problema es que algunas de estas medidas requieren la luz verde de los 27 países y veremos si todos están de acuerdo. En los últimos meses han quedado claras las divisiones que provoca Oriente Medio, con visiones históricamente alejadas según cada Estado, y por tanto es muy complicado que todo el paquete vea finalmente la luz.

Fuentes comunitarias nos aseguran que “no se busca castigar a Israel, sino presionar para que se cumplan los derechos humanos en Gaza”, y por eso “esperan ahora abrir un diálogo para encontrar soluciones, que tendrá que pasar por garantizar la ayuda humanitaria en la franja y que se respeten unos valores fundamentales mínimos”.

La UE quiere mostrar a la opinión pública que actúa, después de meses de críticas por mirar hacia otro lado ante la catástrofe humanitaria. Y Bruselas sabe que el comercio es el arma más poderosa que tiene al alcance de la mano.

El choque frontal con el gobierno de Netanyahu se da por descontado. Incluso, la noche anterior a la presentación de estas medidas, Tel Aviv envió una carta a la presidenta Von der Leyen en la que acusa a la UE de “actuar de mala fe y sortear sus propias reglas para adoptar por motivos políticos una medida de política exterior”.

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