GUERRA EN IRÁN
El bono de 20 años superó el 5% de rentabilidad hasta en dos ocasiones la pasada semana, lo que supone una noticia pésima para la deuda del país y la economía norteamericana ¿Por qué ha subido y cómo afecta a los mercados?
¿Por qué Trump se echó atrás hace justo una semana? ¿La marcha de los mercados 'guía' parte de las decisiones del presidente en la guerra contra Irán? No hay una sola razón, pero puede que el detonante haya sido el temor del presidente a que la deuda del país siga disparándose, la cual se ve reflejada en un producto financiero llamado 'bono', y hay varios: a 5, 10 o 20 años... ¿Qué importancia tienen y por qué importan tanto al líder republicano?
Lo más llamativo de lo que fue la marcha atrás de Trump con la tregua de cinco días en sus ataques a Irán, es que hizo lo mismo en abril del año pasado, cuando decidió echar para atrás los aranceles que impuso a la mayoría de países del mundo. ¿Por qué? Pues, entre otras razones, porque entonces el bono estadounidense (el coste de la deuda) a 10 y 20 años se disparó a niveles parecidos a los que llegó el propio lunes 23 de marzo: 4'44% el bono a 10 años y 5'039% el de 20 años. Mismamente y tras un nuevo movimiento bajista en los mercados, el bono de 20 años cerró el viernes 27 de marzo en 5,010%. De nuevo, ¡peligro!
Este repunte en la rentabilidad del bono encarece aun más la gigantesca deuda del país, por lo que el estado paga más por endeudarse, además de que afecta directamente a la subida de las hipotecas, los préstamos a empresas y, por supuesto, al ciudadano, que tiene que pagar más por todo y que se ve obligado a consumir menos, lo que es igual a un frenazo en la economía americana.
No hay que olvidarse de que Estados Unidos es el país más endeudado del planeta, en agosto del año pasado, según el Departamento del Tesoro, su deuda alcanzaba los 31,8 billones de euros, y ahora se calcula que está rozando los 40... En este su segundo mandato, Trump prometió recortar en gasto público para así reducir el coste de la deuda, pero de momento está siendo completamente incapaz, es más, algunas de sus decisiones están muy lejos de poder solucionar este problema que no hace más que acrecentarse. En términos cuantitativos, y según un informe de la agencia Bloomberg en 2023, un aumento de un punto en la rentabilidad del bono a 10 años (del 3 al 4% por ejemplo), supondría un coste de entre 80.000 y 100.000 millones de dólares a EE.UU. Por esta razón, Trump teme las subidas de estos bonos, y es que parece haber una barrera psicológica en el bono a 20 años si este toca el 5%, justo lo que ocurrió el lunes 23 de marzo. Tras anunciar la tregua, este bajó a 4,913%, y el de 10 años a 4,305% de mínimo. Parece que no es mucho, pero sí lo es.
Lo que podría aliviar la deuda americana sería la bajada de tipos de interés, suceso que reduciría la rentabilidad del bono de larga duración abaratando así el coste de la deuda soberana. El problema para Trump es que esta decisión es única y exclusivamente de la FED (Reserva Federal), cuyo objetivo es controlar la inflación y mantener la estabilidad, pero no plegarse a los deseos de un presidente, por mucho que el fin de este sea quitarse una deuda que afecta a todos y cada uno de los ciudadanos estadounidenses. De ahí la eterna disputa entre Trump y el presidente de la FED, Jerome Powell, quien terminará su mandato en mayo... Su sustituto podría ser Kevin Warsh, que ha sido directamente propuesto por Trump, y que podría 'plegarse' a los deseos de este. Eso sí, su nombramiento todavía tiene que ser aprobado por el Senado. El magnate presiona y seguirá presionando para que bajen los tipos (ahora en 3.5%–3.75%).
Además, en clave bursátil, el hecho de que un bono a 10 años pueda pagar anualmente algo más de un 4%, o un 5% en el caso del de 20 años, reduce el interés de los inversores en el mercado de acciones y fondos. Básicamente porque si un activo 'seguro' como la deuda estadounidense te da un 4 o 5% anualmente, muchos inversores se refugiarían ahí aceptando esa rentabilidad y huyendo de la volatilidad y el riesgo de fondos como el SP500, que anualmente promedia un 7'5-8% descontando inflación.
En cuanto a la marcha de la guerra y habiendo pasado una semana del 'parón' de Trump, la guerra se recrudece, Estados Unidos no deja de empujar y amenazar e Irán tampoco cede, por lo que la paz parece lejos, por lo menos a corto plazo. Aunque ahora más que nunca el futuro de este conflicto es incierto, sobre todo con un Trump más imprevisible que nunca.
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