Congreso
El Partido Popular registra su propia ley para prohibir el burka en espacios públicos. Pero Junts quiere aprobar su propia norma, después de que el Congreso haya tumbado la de Vox.
Partido Popular, Vox y Junts quieren regular el uso del burka u otros velos que oculten por completo el rostro. Los de Abascal han llevado esta semana por primera vez al Congreso una ley para prohibir su uso en espacios públicos, pero la cámara ha rechazado su tramitación por falta de apoyos. Hay acuerdo en la bancada de la derecha en legislar su utilización, pero con matices.
Vox defiende una posición de máximos. En privado muestra su deseo de impedir el uso de cualquier velo que suponga una "imposición de la ideología islamista", dicen fuentes de partido. "Es una cuestión que trasciende los sentimientos religiosos", dicen. Partido Popular y Junts dejan al margen las prendas que no oculten completamente el resto e inciden en garantizar la libertad ideológica o religiosa.
El Partido Popular ha registrado su propia norma en el Congreso y en el Senado. Su proposición de ley propone prohibir el uso del burka y el niqab en los espacios públicos, pero sin mencionar expresamente esas prendas. La ley habla de "cualquier prenda o elemento que oculte total o parcialmente el rostro" en espacios públicos, cuando dificulte la identificación. Afectaría a calles, medios transportes, edificios públicos y centros educativos, sanitarios o administrativos.
El PP contempla excepciones por motivos médicos, laborales o tradición. E incluye un régimen sancionador para quién incumpla la ley. El uso de esas prendas prohibidas podría suponer una infracción leve, con multas de entre 100 y 600 euros. La portavoz popular en el Congreso, Ester Muñoz, asegura que "la prohibición del velo integral no es contra una fe, es contra la invisibilidad forzada", y recalcó que "España es una nación que ha avanzado demasiado en derechos para la mujer, y no vamos a retroceder ahora".
Junts defiende que su norma sigue estrictamente los "estándares europeos". Se trata también de una ley orgánica, como la del PP, pero con tintes más políticos. La norma de los de Puigdemont prohíbe en todo el espacio público las prendas que "cubren total o sustancialmente el rostro" e "impiden la identificación", mencionando expresamente el niqab o el burka.
Como la ley popular, plantea excepciones por salud, riesgos laborales, actividades culturales o deportivas y equipos de protección. Pero el elemento clave está en la disposición adicional. La proposición de ley de Junts obliga al Gobierno a delegar a Cataluña su regulación. Es decir, la Generalitat catalana tendría las competencias en seguridad ciudadana, control de fronteras en puertos y aeropuertos y emisión de documentos de identidad como DNI, pasaporte o NIE.
Vox propone una norma más breve, pero considerablemente más dura. Su texto, que ya ha rechazado oficialmente el Congreso por el voto en contra de Junts, se centra solo en el niqab y el burka. Propone prohibir esos velos en espacios públicos o lugares privados con "proyección al espacio público".
Para ello, los de Abascal plantean una triple reforma del Código Penal, de la ley de extranjería y la de seguridad ciudadana. De esa manera, la proposición de ley de Vox propone penas de prisión, de un año y seis meses a tres años, a quien imponga el uso niqab o burka mediante violencia o coacción, la posible expulsión de extranjeros que reincidiesen en su incumplimiento y otro tipo de infracciones administrativas.
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