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Crisis en Ceuta

La lentitud de las devoluciones aumenta el caos en Ceuta

Ceuta sigue sumida en el caos, 23 días después de la llegada masiva de migrantes a la ciudad. El ritmo de devoluciones es lento: de momento, SOLO se han tramitado poco más de 250 expedientes desde el asalto a la frontera.el embudo de los expedientes de devolución: 252 desde la entrada masiva en Ceuta

Entrada masiva el 30 de julio. 24 horas después tanto la ministra de defensa como el de Política Territorial afirmaban que se iban a realizar todas las devoluciones. Cuarenta y ocho hora después era el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmaba que la situación en la ciudad de Ceuta había cambiado y todo iba hacia "la normalidad". Pero han pasado tres semanas y solo 252 han sido devueltos a Marruecos. Una media de 18 por día, si no tenemos en cuenta festivos o fines de semana. La queja aumenta. Según el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas decía que a ese ritmo acabarían el próximo año.

La queja de Vivas también atiende a la falta de planes para realizar estas devoluciones. Las medidas, a su juicio, son nulas. Tan sólo se ha afirmado que se trasladará a 500 niñas, la población más vulnerable, desde Ceuta a la Península. El Gobierno cree que ese traslado podría hacerse "en pocas semanas", dicen, pero a la vez reconocen que todavía no han mandado una propuesta concreta al presidente de Ceuta sobre cómo va a hacerse. Y tampoco ha trascendido a qué territorios irían esos menores, un asunto no exento de polémica.

Reuniones con CCAA

El Ministerio de Infancia se reúne esta semana a las comunidades para tratar este asunto. Si no hubiera acuerdo, podría aplicar el "mecanismo de acogida vinculante y solidaria", que obliga a las autonomías a acoger a los menores en base a su capacidad. De momento, todavía sigue habiendo muchos de esos menores por las calles, que no han sido registrados. Queda por ver qué sucederá. A todo esto se suma un colapso, según distintos sectores, de la sanidad, la seguridad y la judicatura. Este último tema es especialmente sensible: detrás de cada expediente de devolución hay plazos judiciales que no hacen sino extender en el tiempo la firmeza de la decisión adoptada.

El paso del tiempo no hace sino complicar más una situación que solo ha sido enmendada en parte por los retornos voluntarios. Siguen produciéndose, pero en un goteo que transforma la gestión de la crisis en labor complicada. Además no se tienen datos sobre las personas que realmente entraron, tampoco de quiénes son, hasta el punto de que ha sido gracias a una identificación como se ha sabido, por ejemplo, de la existencia de detenidos con antecedentes por causas graves o con órdenes de expulsión en vigor. Todos son estimaciones. Algunas fuentes aseguran que hay unos ocho mil migrantes todavía en territorio español. De ellos, seis mil quinientos, aproximadamente, vagan sin control por una ciudad sumida en el caos.