Temporal Galicia
La pleamar dificulta las cosas en algunos puntos y la acumulación de agua ha obligado a echar mano de bombas de achique para restablecer la circulación.
Las borrascas se siguen sucediendo en un invierno duro en Galicia. Hacía tiempo que no se recordaba tal nivel de precipitaciones. Tanto es así que se ha llegado a decretar la alerta roja por lluvias, un nivel que hacía más de veinte años que no era preciso activar.
Esto fue hace unos días debido a la borrasca Joseph, que puso en jaque a buena parte de los ríos de la comunidad. Fue necesario activar el plan de emergencias para mantener el control del caudal en varios puntos ante el riesgo de desbordamientos y a día de hoy no ha podido desactivarse todavía. Algunos ríos como el Miñor a su paso por la localidad pontevedresa de Gondomar, llegaron a salirse de su cauce. También el río Gallo, a su paso por Cuntis, se vio desbordado en algunos puntos concretos.
La peor parte llegó después. Joseph fue perdiendo fuerza, pero llegó la borrasca Kristin, que se encontró con unos niveles de agua ya demasiado altos y que siguió echando más leña al fuego, o más agua al río en este caso. Las incidencias no fueron graves, por suerte, pero provocaron garajes inundados, campos de cultivo totalmente anegados y troncos acumulados en algunos ríos, lo cual complica también la circulación del agua.
Con este panorama arrancamos esta segunda semana de tren de borrascas, aunque las alertas vienen ya de atrás. Las arrastramos por viento y por fenómenos costeros durante casi dos meses. “Este inverno fatal, los marineros llevan cerca de un mes sin salir y ya en diciembre pudieron ir poco al mar”, nos cuentan en el puerto de Fisterra, A Coruña, con la imagen de toda la flota amarrada.
Este lunes la alerta por lluvias es amarilla, más leve que en jornadas pasadas, pero ha vuelto a complicar las cosas. De madrugada, en Pontevedra, el agua del río Lérez, coincidiendo con la subida de la marea, ha obligado a cortar la autovía de Marín, causando serios problemas para entrar en la ciudad a primera hora.
El tráfico se restableció con cierta rapidez, aunque hubo que echar mano de una bomba de achique para liberar la calzada y se mantiene la acumulación de agua en el entorno. Hay accesos que permanecen cortados.
Gondomar también se ha convertido esta semana en uno de los lugares a los que miran todos los ojos, con una segunda crecida importante del río Miñor.
Así las cosas, los próximos días se antojan complicados. Las alertas en el mar permanecen también activas y los vientos tampoco dan tregua. Las autoridades siguen haciendo un llamamiento a la prudencia al volante y a cumplir las recomendaciones de cada localidad, en una tierra que, eso sí, está acostumbrada a pasar inviernos duros pasados por agua.
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.