Finanzas
El gigante bursátil ha sido el único en presentar beneficios desde que comenzó el conflicto comercial.
Warren Buffett es uno de los inversores más conocidos y reputados del mundo. Una de las características que siempre están presentes en su estrategia es apostar a largo plazo y por empresas que proporcionen valor. Por otra parte, otra de sus tácticas es comprar en las caídas y acumular efectivo cuando las crisis están por aparecer. De hecho, la cantidad de efectivo que posee actualmente el Oráculo de Omaha está en niveles de récord.
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el inversor comenzó a retirar sus inversiones en bolsa, lo que le ha convertido en el único magnate en haber conseguido ganancias desde el estallido de la guerra arancelaria. Y durante el último trimestre del año pasado, el empresario se deshizo de tres posiciones que son clave para entender la postura del dueño de Berkshire Hathaway en cuanto a las finanzas. Su patrimonio ha crecido en 23.000 millones de dólares, según el ranking de inversiones de 'Bloomberg', lo que sitúa como cuarto hombre más rico del mundo, por delante de Bill Gates, fundador de Microsoft. Las acciones del norteamericano han experimentado un repunte de un 15%.
El propio Buffett avisó de que vendría una ola de aranceles que supondrían un "acto de guerra" para los índices bursátiles a principios del mes de marzo, una guerra en la que no quería verse envuelto, por lo que decidió retirar de manera paulatina su inversión en la bolsa, especialmente de sus acciones de Apple, de las que se ha deshecho por completo. Una visión estratégica que le ha permitido ganar mucho dinero en un contexto en el que todo el mundo lo ha perdido.
Sin embargo, esta no es la primera vez que el magnate esquiva una crisis, ya que también se anticipó a la crisis financiera global de 2008. La quiebra de Lehmann Brothers le pilló prácticamente fuera de la bolsa.
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