MEDIDAS DE AUSTERIDAD
Algunos ayuntamientos no lo pasan bien a la hora de hacer sus cuentas. Muchos ya se han visto obligados a recurrir a todo tipo de recortes.
Los funcionarios del concello de Tui van a estar ahora mucho más controlados. Las tarjetas identificativas han pasado a la historia. Ahora las entradas y salidas se vigilarán con un sistema táctil. También en Ribadeo, su alcalde, harto de tardanzas injustificadas del personal del ayuntamiento ha escrito de su puño y letra un bando en el que exige puntualidad y avisa que si los funcionarios lo incumplen, no dudará en emprender acciones judiciales.
El primer edil de las Palmas de Gran Canaria, en cambio, pretende concienciar a toda su corporación de que no queda más remedio que ahorrar yendo al trabajo en autobús. A golpe de pedales, así trabajan muchos funcionarios en Quart de Poblet, en Valencia. El ayuntamiento ha comprado diez bicicletas y un triciclo para que sus trabajadores puedan hacer gestiones y trasladar documentación en dos ruedas. Las cuentas no cuadran y hay que echar mano de la tijera. En Cunit su alcaldesa ha renunciado a su sueldo. También sacrificarán, pero sus bolsillos, los vecinos del municipio madrileño de Los Santos de la Humosa. Habrá fiestas patronales pero las pagarán ellos. En Narón, ni siquiera eso. Las fiestas para tiempos mejores.
Salones con vistas a la vigilia, habitaciones por 300 euros la noche, pisos por más de 1200 euros el fin de semana e incluso sofás de alquiler. La llegada de León XIV a la capital ha llenado internet de anuncios de particulares que buscan hacer negocio.