EN LA PROVINCIA DE TOLEDO
Se han cubierto las plazas de empleados públicos recurriendo a las bolas de un bingo. Los afortunados se garantizan el puesto, que va desde albañil a electricista, durante seis meses. Los sindicatos denuncian un método que consideran "caciquil".
En la localidad de Torrijos, en Toledo, se han sorteado un número de plazas para conseguir trabajo. En la cola para entrar al Ayuntamiento conocemos todo tipo de historias que tienen un factor en común, el paro. Es el caso de Antonio, que tiene 38 años y tres hijos. En su casa no entra un sueldo desde hace meses pero se ha aferrado a la suerte para conseguir un empleo.
El primer sorteo cuenta con 16 candidatos para 2 puestos de albañil. Son 16 nombres para 16 números. José Miguel es el primero y Ramón, también en el paro, consigue un puesto de suplente.
Media hora después, el salón de plenos vuelve a llenarse pero esta vez hay treinta aspirantes para seis puestos de jardinero. Las caras lo dicen todo: están esperando, casi llorando, a que salga su número. Se sortean siete oficios diferentes para candidatos que deben ser del pueblo y desempleados. La misma mecánica se ha utilizado también para elegir auxiliares de administrativo dando punto y final a esta lotería.
Los sindicatos han cuestionado este método de elección porque consideran que vulnera la normativa laboral, y han impugnado el proceso. Desde CC.OO. han asegurado que la dignidad de los desempleados ha sido despreciada ya que "la actitud caciquil del alcalde no cesa, sino que se incrementa" al haber utilizado este proceso.
El alcalde del Ayuntamiento de Torrijos, ha sostenido que "no se trata de un método nuevo, sino que se utiliza en más pueblos" así que, el año que viene, repetirán el sistema para cubrir la bolsa de empleo.
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