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Arroz

Los agricultores piden a Bruselas que blinde el arroz ante la avalancha de importaciones sin aranceles

La producción ha caído un 40% en 15 años y el sector está en riesgo real de extinción, según sindicatos.

El Parlamento Europeo ha dado luz verde a la revisión de la cláusula que permite importar arroz de países en desarrollo sin pagar aranceles. Países como Camboya o Myanmar podrán seguir importando su grano a precios inferiores a los costes de producción europeos y sin las mismas exigencias sanitarias y laborales que deben cumplir los arroceros comunitarios.

Cooperativas Agro-alimentarias de España pide que se reduzcan las importaciones y se apliquen aranceles, dado que la situación de los arroceros es crítica. La UE importó 1,727 millones de toneladas de arroz en la campaña 2024/2025.

El exceso de arroz dentro de nuestras fronteras debido a las importaciones está generando una fuerte presión sobre los precios. "El arroz índica se ha vendido a la mitad de precio que el año anterior. Su producción ha generado pérdidas y muchos agricultores se están planteando abandonar los arrozales", explica Enric Bellido, portavoz del sector del arroz de la Unió de Llauradors.

Enric es arrocero en Sueca, en pleno parque natural de la Albufera de Valencia. Durante el mes de abril es época de abonar la tierra. Este año los abonos están costando el doble que el año pasado. "El precio del arroz ha caído un 40% en los últimos dos años y el abono cuesta el doble. Es insostenible", añade Bellido.

Cooperativas Agro-alimentarias de España ha reclamado al Parlamento Europeo que apoye sus enmiendas para defender al sector europeo en un contexto en el que los grandes países productores están protegiendo sus mercados internos.

España es el segundo productor de arroz de la Unión Europea. Se trata de un sector estratégico para las cuatro grandes zonas productoras: la Albufera de Valencia, Extremadura, el Delta del Ebro, en Tarragona, y las marismas del Guadalquivir, en Doñana, Sevilla. España produjo 465.000 toneladas en la última campaña y esta actividad constituye el único tejido socioeconómico de muchas zonas rurales.

Paella de basmati

La producción de arroz en la Unión Europea ha pasado, en quince años, del 75% al 40% actual. Ante este ritmo de caída de la producción, no es descabellado pensar que la paella, plato estrella valenciano e icono de la cultura española, acabe cocinándose con arroz importado de Asia.

"La variedad basmati representa una parte muy pequeña de las importaciones. Es poco probable que acabemos cocinando la paella con ese tipo de arroz, pero sí es muy probable que lo hagamos con grano redondo o largo importado de otros continentes. Ya hay marcas españolas que venden arroz traído de Nicaragua", explica el delegado de la Unió de Llauradors.

Y añade: "Quedamos muy pocos agricultores y todos sabemos que esto se acaba. Si no paran de subir los costes y de crecer las importaciones, provocando que el precio de venta caiga en picado, es imposible vivir de esto. Y, por lo tanto, ¿qué joven va a querer dedicarse a esta profesión?".

De los fogones de los restaurantes del Grupo Portolito en Valencia salen decenas de paellas a diario. La cocina no cierra y una comanda de paella puede entrar a las once de la noche.

¿Se podría cocinar una paella valenciana con arroz basmati? Alejandro Vidal, cocinero experto en arroces, responde: "Esa variedad de arroz no puede absorber los caldos tan ricos y concentrados que preparamos. El arroz se pasaría", asegura Vidal.

Preguntamos en la calle si se imaginan comiendo una paella de arroz basmati. "Ese tipo de arroz es para otro tipo de guisos", dice un hombre en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. Dos amigas responden: "A la vista, eso no sería una paella. A mí me gusta el producto de proximidad". Remata la otra: "Ese tipo de arroz parece alpiste. Prefiero el arroz normal de toda la vida".

Y es que el grano es clave para las recetas de los arroces mediterráneos. Los chefs prefieren las variedades Bomba, Sénia o Albufera. "En nuestro restaurante utilizamos el bomba porque absorbe todos los sabores, tolera mejor la temperatura y nos permite darle algo más de cocción", cuenta Alejandro Vidal.

Un consejo de experto que nos da Vidal mientras ruge el socarrat del arroz al senyoret que está preparando. Un rugido que acompaña al del sector, que pide a Bruselas que rebaje las importaciones de 562.000 toneladas de arroz a las 380.000 de 2019.

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