MERCOSUR
La firma de la nueva alianza este sábado en Asunción, prevista a las 16.00, hora española, marca un punto crítico tras 26 años de negociación.
Desde primera hora de la mañana, más de 80 vehículos agrícolas, acompañados de unas 200 personas, mantienen cortada una de las arterias principales de acceso a Ourense. Es una nueva jornada de protestas del sector primario en Galicia y en España, que coincide con la firma oficial del polémico acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur.
Los ganaderos y agricultores gallegos, sobre todo procedentes de zonas como A Limia, Maceda o Montederramo, arrancaron sus tractores cerca de las 6:30 de la mañana desde el entorno de la Subdelegación del Gobierno, un punto habitual de concentración desde finales de diciembre. La caravana se trasladó lentamente hasta la N-120, donde desplegaron carpas, realizaron hogueras con fardos de paja y colocaron un espantapájaros sobre uno de los tractores como símbolo de protesta visible desde la Subdelegación.
"Vamos a estar aquí hasta que nos echen", nos cuenta Miguel Gómez, ganadero de Maceda y portavoz de los manifestantes. Según explicó, esta nueva tractorada se produce por el incumplimiento de promesas de los cuerpos policiales respecto a cortes de carretera previos, que les habían autorizado provisionalmente a interrumpir el tráfico en otros puntos. El impacto de la movilización es notable: la N-120 conecta Ourense con Lugo, la Ribeira Sacra, Madrid, Vigo y Santiago, por lo que el bloqueo ha afectado tanto al tráfico urbano como al de largo recorrido.
Mientras tanto, en Lugo, otros colectivos como Agromuralla y Gandeiros Galegos da Suprema han organizado foliada nocturna, cenas reivindicativas con ternera y leche de producción local y jornadas de puertas abiertas para que los niños puedan acercarse a los tractores. Estas actividades buscan visibilizar la importancia del sector y generar empatía social con la causa.
La firma del acuerdo UE-Mercosur, prevista este sábado en Asunción, pone fin a casi 26 años de negociación. La Unión Europea y los países del Mercosur establecen así un marco de comercio interregional que, si bien puede entrar en vigor de manera interina, deberá superar un proceso de ratificación complejo. En España, medio centenar de países y regiones del sector agrario han expresado su oposición, argumentando que la llegada de productos sudamericanos más baratos y menos regulados amenaza la viabilidad de explotaciones medianas y pequeñas, que representan la columna vertebral de la economía rural europea.
"Nos están usando como moneda de cambio en crisis de otros sectores", explicaba el sector catalán durante los bloqueos en Tarragona de esta semana, haciendo alusión a los beneficios que el acuerdo podría generar para industrias como la automovilística, mientras el pequeño productor agrícola sufre las consecuencias.
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