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PRECARIEDAD

A los 80 años y tras trabajar 49 años, vive en una furgoneta porque no encuentra un alquiler que pueda pagar

Con una pensión de 1.000 euros y sin acceso a una vivienda asequible, Juan, de casi 80 años, ha estado casi 4 meses viviendo en su furgoneta mientras buscaba un hogar en Cataluña.

Juan está a punto de cumplir 80 años y nunca imaginó que, después de toda una vida trabajando, acabaría viviendo en su furgoneta que en tantos viajes le ha acompañado. Su situación comenzó hace unos meses, cuando recibió un burofax donde se le comunicaba que no le renovaron el contrato de alquiler de la vivienda en la que residía. Desde entonces, inició una búsqueda desesperada por toda Cataluña para encontrar un hogar asequible.

"He estado dos meses viviendo en la furgoneta. He recorrido más de 3.000 kilómetros buscando un piso asequible", explica Juan.

Durante casi medio siglo, trabajó sin interrupción. Empezó con tan solo 14 años y cotizó a la Seguridad Social un total de 49 años. Sin embargo, asegura que su pensión actual no le permite acceder al mercado de alquiler.

"No he encontrado ningún piso que pueda pagar. He tenido mucha suerte porque el sindicato me ha ofrecido este piso, tiene 32 metros cuadrados, está bien, pero me gustaría encontrar uno que yo pudiera asumir, no quiero molestar a nadie", nos cuenta Juan.

Una situación que afecta a todas las edades

Su situación no es un caso aislado porque cada vez más personas mayores se encuentran con dificultades para acceder a una vivienda, incluso disponiendo de ingresos regulares. El aumento de los precios del alquiler y la escasez de vivienda asequible han convertido el acceso a un hogar en un problema creciente para todos los colectivos: jóvenes, adultos y mayores.

Juan lleva tres años inscrito en la lista de espera para acceder a una vivienda de protección oficial, una solución que todavía no ha llegado. Mientras tanto, continúa buscando alternativas que encajen con sus posibilidades económicas.

"Después de toda una vida trabajando, nunca pensé que a mi edad tendría que preocuparme por dónde voy a dormir mañana. Tengo una pensión de 1.000 euros y no puedo pagar más de 450 euros por un piso. Ese es el principal problema", afirma.

A pesar de las dificultades, Juan no pierde la esperanza. Asegura que seguirá buscando hasta encontrar una solución estable que le permita vivir con tranquilidad.

Mientras espera una respuesta para acceder a una vivienda que pueda asumir, asegura que volverá a recorrer los pueblos más despoblados de Cataluña con su furgoneta, confiando en encontrar un alquiler y un lugar al que volver a llamar hogar.

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