Running
El catalán ha recorrido 757,54 kilómetros sobre el mismo circuito para batir el récord de España en esta disciplina y quedarse a solo 6 vueltas del récord mundial.
En la prueba más exigente del mundo, la Backyard Ultra, celebrada en Retie (Bélgica), Oriol Antolí ha entrado en la historia del deporte español al batir el récord nacional de la prueba: 113 vueltas en 113 horas (90 de ellas en movimiento) y un total de 757,74 kilómetros, quedándose a 6 vueltas de batir el récord mundial. Durante los casi 5 días de carrera, ha utilizado únicamente un par de zapatillas.
La carrera "Es un formato en el que hay un circuito. Un circuito que es de 6,7 kilómetros y cada hora, se da la salida a la carrera para dar la vuelta al circuito de todos los corredores", según la define Oriol. Matizando que "Es la única carrera en el mundo, en la cuál, el que va a quedar último puede estar una vuelta charlando con el que va a quedar primero", haciendo de la Backyard Ultra, una prueba única en el mundo. Se trata
No existe límite de tiempo, ni de distancia. Se trata de correr y aguantar, como un 'Battle Royale' en el mundo del running: "El que gana, es el último corredor que queda en pie", afirmaba el ultrarunner. Después de cada una de las salidas, cada corredor dispone de una hora para completar el circuito completo. En caso de no hacerlo en ese tiempo, queda automáticamente descalificado.
Por esta razón, es una prueba mental, a parte de física; ya que, deben estar muy planificados los tiempos: "Si yo hago la vuelta en 35 minutos, por decir algo, significa que tengo 25 minutos de descanso. Si yo hago la vuelta en 59 minutos y 59 segundos, pues tengo 1 segundo de descanso", explicaba Antolí.
Después del largo esfuerzo físico, lo normal hubiera sido perder mucho peso, pero la realidad es otra. Oriol tan solo ha perdido 400 gramos debido a la dieta proporcionada por su nutricionista, que se basaba principalmente en geles y puré de patatas.
El ganador de la prueba ha sido el polaco Łukasz Wróbel, un especialista de la modalidad. Completó una vuelta más que el español y estuvo en movimiento durante 84 horas, 41 minutos y 18 segundos.
En una carrera tan larga y tan exigente, el cuerpo paga la falta de descanso y lo hace de manera diferente en cada corredor. En unos casos, unos deciden abandonar la prueba y otros, como es el caso de Antolí, sufre alucinaciones, fruto del cansancio:
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