Ultraviking
Antonio Rubio desafía el límite humano: 24 horas sin parar en la Ultraviking
El extremeño completó una de las pruebas de resistencia más duras del Reino Unido. Solo descansó una hora en toda la carrera y terminó decimoctavo de la clasificación absoluta y segundo de su categoría.
Correr durante un día entero ya parece una auténtica locura. Hacerlo superando obstáculos de forma ininterrumpida convierte el reto en algo reservado para muy pocos. Eso es precisamente lo que logró Antonio Rubio en la Ultraviking, una de las pruebas de resistencia más exigentes del Reino Unido, donde recorrió 138 kilómetros y superó más de 260 obstáculos en 24 horas de competición.
Una lucha constante contra el cuerpo y la mente
La Ultraviking pone a prueba mucho más que el físico. Durante 24 horas, los participantes recorren una y otra vez un circuito de ocho kilómetros con veinte obstáculos en cada vuelta. Muros, alambradas, pruebas de fuerza y barro mientras el cronometro no deja de avanzar.
Antonio Rubio completó 138 kilómetros y únicamente realizó 16 paradas de unos tres minutos cada una. En total, apenas descansó una hora durante toda la competición. Sin embargo, el mayor enemigo no siempre está en el recorrido. "Son carreras en las que pasas malos ratos y la cabeza es súper importante. Ahí me considero un rival fuerte", explica el extremeño, convencido de que la fortaleza mental marca la diferencia cuando el cuerpo empieza a fallar.
A ello se suma la falta de sueño. Después de más de veinte horas despierto y recurriendo a la cafeína para mantenerse activo, tomar decisiones acertadas se convierte en un desafío más dentro de la carrera.
La noche más dura
Las horas de oscuridad fueron el momento más delicado de la prueba. Con temperaturas que descendieron hasta los 14 grados, ropa completamente mojada y rachas de viento de hasta 40 kilómetros por hora, Antonio reconoce que hubo momentos realmente complicados. En plena madrugada incluso llegó a preguntarse por qué no había elegido "otro deporte más tranquilo".
Durante la vuelta número trece, el frontal con el que iluminaba el recorrido dejó de funcionar. Competir completamente a oscuras, después de trece horas de esfuerzo acumulado, suponía un riesgo real de sufrir una caída o incluso ser descalificado. Aun así, consiguió mantener la calma y continuar hasta cruzar la línea de meta.
El siguiente objetivo: un récord histórico
El esfuerzo tuvo recompensa. Antonio Rubio finalizó decimoctavo en la clasificación absoluta y segundo en la categoría de 30 a 35 años, confirmando su crecimiento en este tipo de pruebas extremas. Pero el extremeño ya piensa en el siguiente desafío. Su próximo gran objetivo será intentar batir el récord de Europa en una prueba que se celebrará en Madrid y, si todo sale según lo previsto, pelear también por un récord mundial.
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