NASA

¿La Tierra no es redonda? El sorprendente modelo publicado recientemente por la NASA

Tras la publicación de estas imágenes en las que se aprecia la Tierra con la forma similar a una patata, mucha gente ha tomado esta forma por el aspecto más puro y fiel de nuestro planeta. Sin embargo, ese pensamiento dista completamente de la realidad.

Siempre hemos concebido la Tierra en nuestras mentes como un planeta completamente redondo. Aunque en las escuelas se enseña a una edad temprana que no tiene una forma esférica completa (al estar algo achatada en los polos por su rotación), esta sí presenta dicha figura en una gran cantidad de películas, documentales e imágenes tomadas por la propia NASA a lo largo de nuestra historia, además de varias representaciones en bolas del mundo desde hace, sin exagerar, cientos de años.

Sin embargo, bajo esa apariencia hay una realidad mucho más compleja que los científicos estudian desde hace décadas. La gravedad no se comporta con la misma intensidad en todos los lugares del planeta, y esa diferencia se representa como una forma llamada geoide.

Tras una nueva publicación difundida por el Goddard Space Flight Center de la NASA, ha surgido de nuevo un debate ante un nuevo modelo tridimensional de la Tierra. El vídeo muestra una superficie repleta de deformaciones, aunque los expertos insisten en que no refleja el aspecto físico como tal del planeta, sino las pequeñas variaciones del campo gravitatorio que permiten comprender mejor cómo se comporta la Tierra.

Geoide vs Elipsoide

Al contrario de lo que mucha gente piensa, el geoide no es la forma visible de la Tierra, sino que esta se trata de una superficie imaginaria con una función matemática. La representación que ofrece la NASA se basa en cómo sería el nivel medio del mar si los océanos cubriesen el planeta entero, incluso por debajo de los continentes y estos permanecieran en su lugar, afectados sólo por la gravedad y la rotación terrestre, sin contar con la presencia de mareas, vientos ni corrientes marinas.

Este modelo es una referencia esencial para algunas disciplinas como la geodesia, la cartografía o la navegación. Gracias a él, se puede desarrollar un sistema común para calcular alturas, elaborar mapas de gran precisión y establecer mediciones geográficas con un margen de error mínimo.

La forma física y real de la Tierra recibe el nombre un elipsoide oblato, ligeramente achatado por los polos debido a su rotación. Al contrario que en un modelo de un elipsoide, las ondulaciones en el geoide (modelo gravitatorio) no son montañas gigantes ni deformaciones físicas, sino el reflejo de pequeñas diferencias en la intensidad de la gravedad provocadas por la distribución desigual de la masa en el interior terrestre.

En un hipotético modelo de la Tierra con forma de elipsoide se apreciaría una Tierra mucho más esférica y parecida a las representaciones cotidianas del planeta azul.

Cómo influye la gravedad en la Tierra

Las variaciones del geoide tienen su origen en la distribución irregular de la masa en diferentes puntos del planeta. Las regiones con mayor concentración de roca, magma o materiales más densos causan una atracción gravitatoria ligeramente mayor, que los científicos describen como "colinas" gravitatorias.

Michael Watkins, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, resumió en 2020 este fenómeno en la web del organismo: "Debido a que la distribución de materiales en las profundidades de la Tierra varía, su campo de gravedad tiene colinas y valles. El océano intenta extenderse a lo largo de esa superficie montañosa". "El campo gravitatorio de la Tierra varía de un mes a otro principalmente debido a la masa de agua que se desplaza por la superficie", afirmó Watkins. "Dado que el agua, en todas sus formas, posee masa y peso, podemos llegar a pesar el movimiento del océano. Podemos pesar las precipitaciones y los cambios en los casquetes polares", añade.

Construcción del modelo del geoide

Volviendo al modelo difundido por la NASA, las imágenes se fundamentan concretamente en el modelo gravitatorio GOCO06s, uno de los más completos creados hasta la fecha empleando sólo la información obtenida desde 19 satélites durante aproximadamente 15 años.

Para su elaboración, los investigadores han recurrido a más de mil millones de observaciones realizadas durante aproximadamente quince años.

Entre los datos recopilados destacan los que se obtuvieron en las misiones GRACE, GRACE-FO y GOCE, cuyo objetivo era el de registrar variaciones extremadamente pequeñas en el campo gravitatorio de la Tierra. Estos satélites permiten medir cambios casi imperceptibles que dan lugar a pistas sobre la estructura interna del planeta y el movimiento de grandes masas de agua y hielo.

Sobre las dimensiones reales, la NASA aclara que las deformaciones han sido exageradas unas 10.000 veces para que se aprecien fácilmente las diferencias, que son mínimas en la vida real. El geoide alcanza aproximadamente 85 metros por encima del elipsoide cerca de Islandia y desciende hasta 106 metros al sur de la India, cifras que son insignificantes frente a un planeta cuyo radio supera los 6.300 kilómetros.

Gracias a esta visualización, los científicos pueden analizar el comportamiento de los océanos, realizar un seguimiento de la evolución de los glaciares, calcular las reservas de agua subterránea y obtener información sobre la estructura profunda del planeta.

Países como México ya llevaron a cabo en 2025 el llamado Geoide Gravimétrico Mexicano 2025 (GGM25), que desde el 1 de abril de 2026 se ha convertido en el modelo oficial de referencia para aplicaciones geodésicas y topográficas, aumentando la precisión de las mediciones realizadas en el territorio.