EN UNA LIMPIEZA RUTINARIA
Llama la atención que costara tanto conseguirlas y tan poco perderlas. Unas muestras de polvo lunar han estado desaparecidas 43 años, desde que el Apolo XI las trajo a la Tierra. Alguien las olvidó en el almacén del Laboratorio Nacional de Berkeley, en California.
Sería un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad pero, en cualquier caso, levantó una polvareda lunar. El Apolo XI, la primera nave humana que llegó a nuestro satélite, volvió a casa con decenas de muestras de ese polvo.
Fueron repartidas por 150 centros de investigación por todo el mundo y debían ser devueltas a la NASA después de analizarlas. Pero hubo una partida que nunca volvió. Y ahora, 43 años después, estos tubos han aparecido en un almacén del Laboratorio Nacional de Berkeley olvidados.
Los encontró una archivista en una limpieza rutinaria. Lo curioso es que en todo este tiempo nadie los haya reclamado. Ese polvo lunar se ha formado durante miles de años por los impactos de micrometeoritos contra la Luna. De hecho Neil Amstrong y Buzz Aldrin saltaban sobre una capa de 10 metros de polvo que envolvía el satélite.
Poco imaginaron los astronautas que las rocas selenitas que recogían acabarían olvidadas en una estantería. Polvo eran y bajo una capa de polvo, pero terráqueo, han permanecido.
Un instituto español confirma la existencia de un nuevo sistema planetario formado por dos mundos
Se trata del sistema TOI-1752, el cual se encuentra a 337 años luz de la Tierra y está formado por dos mundos: uno potencialmente habitable y otro de lava.
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