TIBURONES

Encuentran restos de cocaína, cafeína y medicamentos en tiburones de las Bahamas

El estudio relaciona la presencia de estas sustancias con vertidos, aguas residuales y actividad turística en zonas frecuentadas para el buceo.

Ejemplar de tiburón blancoInstituto Español de Oceanografía

Un estudio científico publicado el 20 de febrero en la revista Environmental Pollution ha puesto el foco sobre la contaminación marina en las Bahamas y sus posibles efectos en la fauna del archipiélago. La investigación, encabezada por la científica Natascha Wosnick, de la Universidad Federal de Paraná, analizó muestras de sangre de 85 tiburones capturados en diferentes zonas de Eleuthera, una isla remota situada a unos 80 kilómetros al este de Nassau, la capital bahameña. Los resultados muestran que 28 de esos 85 tiburones presentaban sustancias de origen humano en su organismo.

Entre los compuestos detectados, la cafeína fue el principal hallazgo: apareció en 27 tiburones. También se encontraron restos de acetaminofén o paracetamol en tres ejemplares, cocaína en dos y diclofenac en otros tres animales muestreados. Se trata de hallazgos significativos porque los tiburones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas marinos, y en Bahamas además están vinculados a una actividad económica clave como es el turismo de naturaleza y el buceo con tiburones.

La zona donde se registró la mayor concentración de químicos fue The Aquaculture Cage, un lugar frecuentado por embarcaciones dedicadas al buceo y por operadores turísticos que organizan excursiones para nadar o bucear con tiburones. Según los científicos, esa actividad humana constante podría estar contribuyendo a la contaminación del entorno marino. El estudio apunta así a un problema que va más allá de la presencia de residuos en el agua: también alcanza a los animales que habitan en ella y que, en este caso, forman parte de una cadena ecológica especialmente sensible.

Wosnick explicó que, tras analizar las muestras de sangre, comprobó que casi un tercio de los tiburones estudiados presentaban restos de fármacos de uso humano. La presencia de cafeína y de medicamentos como el paracetamol y el diclofenac llamó la atención de los investigadores, pero el hallazgo más llamativo fue el de la cocaína en uno de los animales afectados. Según la investigadora, es la primera vez que se detectan estas sustancias en tiburones, aunque todavía no se conocen con certeza los efectos que pueden tener sobre su salud o su comportamiento.

El estudio sí observó diferencias biológicas entre los tiburones contaminados y los no contaminados. En los ejemplares con presencia de estas sustancias se detectaron alteraciones en marcadores metabólicos como los triglicéridos, la urea y el lactato, indicadores que suelen relacionarse con estados de estrés. Sin embargo, por el momento no se ha confirmado que esos cambios hayan derivado en una modificación visible de la conducta de los animales.

Aun así, los autores del trabajo recuerdan que investigaciones similares en otras especies de peces han mostrado que ciertos estimulantes y compuestos químicos pueden afectar a la energía y a las respuestas fisiológicas. Por ello, el estudio abre la puerta a futuras investigaciones sobre el impacto real de estos contaminantes en tiburones de arrecife y en otras especies presentes en la zona, como el tiburón nodriza o el tiburón limón.

La acción humana, clave en los hallazgos

Los científicos atribuyen la llegada de estas sustancias al mar a la acción humana. Entre las posibles causas citan las aguas residuales y los vertidos derivados de la actividad turística, que acabarían desembocando en el océano y, finalmente, en los organismos marinos. En el caso de la cocaína, además, no descartan que pueda proceder de cargamentos perdidos o desechados en el mar.

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