¿Dónde está el poderoso patriarca?
Kazim se queda sin casa, sin dinero y sin familia: ¡el karma le pasa factura!
Ver para creer. El hombre que antes hacía temblar a toda su familia con solo una mirada, ahora está sentado en el suelo, mareado por el hambre y mendigando un poco de atención. Ha descubierto, de la peor manera, que el dinero y el orgullo se acaban.
Esta vez ha llegado intentando hacerse el gracioso. Ha dicho que se ha divorciado porque Esme es "la mujer de su vida", pero ella ya no se cree sus cuentos. Con una fuerza que antes no tenía, le ha puesto los puntos sobre las íes: Zerrin lo ha dejado en la calle, le ha quitado hasta el último céntimo y se ha escapado. A Kazim no le ha quedado nada, ni siquiera para un plato de albóndigas, y el olor de la cocina de Esme lo tiene casi desmayado.
Lo que más rabia da es su hipocresía. Ahora ha dicho que extraña a Seyran, pero Esme le ha recordado que mientras su hija se debatía entre la vida y la muerte por su enfermedad, él no estuvo. Se olvidó de sus hijas cuando más lo necesitaban y ahora que tiene hambre, se ha sentado en el portal a esperar un milagro.
Esme ha sido clara: "¡No hay lugar para ti!". Ya no le importa que él grite o que intente dar pena. Kazim ha pasado de ser el patriarca temido a ser alguien que ve "círculos" de lo vacío que tiene el estómago. Es el retrato de un hombre que lo ha tenido todo y lo ha perdido por su propia ambición.
