Capítulo 83
“Me estoy ahogando en tu oscuridad”: Suna se planta ante un Abidin irreconocible y le pide el divorcio
Se acabó la paciencia. Suna no está dispuesta a seguir a Abidin en su pozo de odio y soberbia. Ante un hombre que solo busca venganza y que ha perdido el norte, Suna quiere separarse antes de que sea demasiado tarde.
La tensión en la mansión ha terminado por reventar lo único que quedaba en pie: el matrimonio de Suna y Abidin. Pero no nos engañemos, el Abidin que tenemos delante no es el que conocíamos. Se ha vuelto un hombre frío, obsesionado con el poder y con machacar a los Korhan, y Suna ya no puede más. “Me asfixio en tu ira y en tu rencor”, le ha soltado a la cara.
Abidin, que ahora se cree el rey de la casa y solo piensa en atacar a Ifakat y a todo el que se le ponga por delante, ha intentado tratar a su mujer como si fuera una niña pequeña. Pero Suna le ha parado los pies. Está harta de que la arrastre en su guerra y de ver cómo la oscuridad le ha borrado la mirada. “Abidin, quiero el divorcio”, ha dicho. Suna tiene claro que no piensa bajar con él a ese pozo de amargura y venganza en el que se ha metido.
Ante la prepotencia de un hombre que no quiere ver la realidad, Suna ha tomado una decisión: dormir en el anexo para alejarse de su toxicidad. Le ha dejado las cosas muy claras: “Piénsalo bien. Quédate solo y decide”. O Abidin deja atrás ese odio que lo está pudriendo o Suna hará las maletas mañana mismo.
