Capítulo 77
Ayla vigila a Seyran hasta en la cama: suegra pared con pared y cero privacidad
Entre normas estrictas y miradas que cortan, Seyran se siente más sola que nunca. ¿Se ha equivocado al casarse con un hombre que aún no ha cortado el cordón umbilical?
¡Vuelve la pesadilla! Seyran acaba de poner un pie en su nuevo hogar y ya se ha dado cuenta de que ha cambiado una jaula de oro por otra. Si Ifakat la recibió con frialdad para recordarle que debía ser digna del apellido Korhan, su suegra Ayla ha empezado con un "interrogatorio" sobre las costumbres de Sinan que ha dejado a Seyran descolocada.
La tensión se ha mascado desde el primer minuto. Ayla ha querido dejar claro quién manda: “Desayunamos juntos temprano”, le ha soltado. Pero el momento más surrealista ha llegado con el café. Mientras Seyran creía que a su marido le sentaba mal, su suegra le ha restregado por la cara que ella se lo prepara cada mañana.
Pero lo que de verdad ha helado la sangre a Seyran ha sido descubrir que la habitación de su suegra está justo pegada a la de los recién casados. “Si estornuda, lo oirás perfectamente”, ha dicho Seyran con ironía, dándose cuenta de que la privacidad va a brillar por su ausencia.
La matriarca, además, le ha soltado otra norma de oro: “Sinan se va a la cama cuando me voy yo”. Luego, con la excusa de unas migrañas, le ha dicho que se mudará a otra habitación, pero está claro que nada tiene que ver con Gulgun, que sí quería mucho a Seyran y buscaba su felicidad. Aquí, Seyran no ha encontrado una madre, sino una vigilante que no piensa dejarle ni un milímetro de libertad.
