En tierra lejana | 20 de julio
Fikriye se despide de Alya y Cihan antes de desaparecer: "Os dejo en manos de Dios"
La madre de Alya llama por sorpresa a Cihan y les pide que la escuchen por última vez. Sus palabras hacen saltar todas las alarmas y dejan a ambos con el peor de los presentimientos.
Alya y Cihan, tras horas sin saber nada de Fikriye, han recibido por fin una llamada. La mujer ha pedido hablar con los dos a la vez y Cihan ha puesto el teléfono en altavoz.
Nada más escucharla, Alya ha intentado averiguar dónde estaba. Sabe que ha desaparecido de casa, que se ha llevado un arma y teme que vaya a hacer una locura. Pero Fikriye la ha tranquilizado. "No voy a suicidarme. Ya tengo un pie en la tumba. Las balas de esa pistola las reservo para Halis", les ha dicho.
Ni Alya ni Cihan han conseguido hacerla cambiar de idea. Él le ha pedido que le enviara su ubicación para ir a buscarla y le ha prometido que sus hombres la llevarían de vuelta a su casa. Pero Fikriye se ha negado.
Antes de colgar, ha querido dejar una última cosa clara. Ha confesado que fue ella quien enseñó a Halis la fotografía en la que aparecía Boran, ajena a la guerra de clanes de su familia. Además, ha explicado que estuvo callada todo este tiempo porque Halis la amenazó con involucrar también a Alya si hablaba.
"Lo único que me importa ahora es mi hija", ha asegurado. Después le ha pedido a Cihan un último favor: "Confía en Alya. Ella no tiene nada que ver en esto". El jefe del clan le ha prometido que nunca dejará de confiar en su mujer, pero Fikriye ya había tomado una decisión. "Eres un buen hombre", le ha dicho antes de despedirse. "Voy a apagar el móvil. No me llaméis. Os dejo a los dos en manos de Dios".
La llamada se ha cortado de repente y Alya y Cihan se han quedado desolados, sin saber dónde está Fikriye ni qué piensa hacer a continuación.