Los Castillo frente a la tumba de Culebra | Pipo Fernández
Lucas con una rosa | Pipo Fernández
Sandra arrodillada ante la tumba de Culebra | Pipo Fernández
Sandra desolada | Pipo Fernández
Michelle triste en el funeral | Pipo Fernández
Julia apoyando a Mario | Pipo Fernández
Rosas junto a los guantes de Chispitas | Pipo Fernández
Lucía durmiendo | Pipo Fernández
Leo habla con Michelle | Pipo Fernández
Michelle en el Astoria | Pipo Fernández
Leo muy guapo con traje | Pipo Fernández
Michelle con el casco de su moto | Pipo Fernández
Sandra sorprendida con Leo | Pipo Fernández
Michelle y Martín en el Astoria | Pipo Fernández
Mario colocando las sillas de casa | Pipo Fernández
Mario junto a Julia y los niños | Pipo Fernández
Mario da la mano a sus hijos | Pipo Fernández
Mario apoyando a Lucas | Pipo Fernández
Sandra pensativa en un banco | Pipo Fernández
Lucas y Sandra muy tristes | Pio Fernández

Entonces Sandra furiosa mira al cielo y, rabiosa de dolor, lanza dos enormes rayos que provocan truenos y relámpagos.Empieza la tormenta y empiezan a caer las primeras gotas sobre la cara de Sandra y de Culebra. Y en el bosque la planta mágica se marchita y caen sus hojas al suelo, como si fueran lágrimas de pena, como si la planta supiese que uno de los suyos, un poderoso acaba de morir.

En casa, Lucía y Carlitos terminan de hinchar unos globos, cuando una fuete luz ilumina sus rostros. Son los rayos de la tormenta, pero no es una tormenta cualquiera y Lucía lo sabe. Ha notado un pálpito en su corazón, algo que nunca antes había sentido. Lucía se asoma a la ventana intranquila, ¿Qué habrá pasado? Entonces Sandra entra por la puerta. Las dos se miran sin decirse una palabra, pero no hace falta porque Lucía lo entiende todo. Ya sabe por qué el cielo está gris, por qué ha tenido ese pálpito… Ya sabe que Culebra ha muerto.

La vida sin Culebra empieza ahora, al día siguiente, cuando todos tienen que asimilar que nunca más lo volverán a ver. Lucía, por ejemplo, se ha quedado a dormir en la cama de Culebra y no quiere bajar, ese es el único lugar dónde le puede sentir como si no se hubiera ido. Además, quiere despedirse de él y Mario no la deja ir al cementerio, así que tendrá que buscarse otra manera de despedirse de Culebra, algo más pequeño, algo que quede entre ellos dos.

Sandra está desolada, triste y sin energía, su poder ya no funciona. Lucas intenta animarla, pero ella no quiere ir al cementerio y recordar a Culebra así, dentro de una caja, muerto. Lucas la entiende pero tiene que hacer un esfuerzo, por él, por Carlitos y Lucía. Ahora son ellos los que les tienen que cuidar, ahora es él el hermano mayor, pero no puede hacerlo solo, ella le tiene que ayudar.

Para Julia también ha sido un golpe muy duro. Ella también sabe que hay un antes y un después de la muerte de Culebra, pero lo tiene claro, ahora lo más importante es estar con la familia. Lo que no sabe Julia es que Dorita se ha dado cuenta de algo muy serio y tiene otros planes reservados para ella.

Todos sufren a su manera e intentan superar este duro golpe, pero lo que ninguno de ellos puede sospechar es que la muerte de Culebra, además del dolor y la pena, provocará la mayor crisis nunca antes vivida en la familia Castillo. Porque… ¿Qué pasaría si alguien descubriera que la familia Castillo no es quién dice ser? ¿Qué pasaría si tus vecinos y amigos descubrieran que le has estado mintiendo todo este tiempo? ¿Qué pasaría si la policía quisiera llevarse a tus hijos?

 

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