Mejores momentos | Capítulo 7
El final de Gustavo Valdés: un falso accidente para ocultar una verdad imperdonable
El hombre no soportó el peso del secreto que lo consumía y eligió morir antes que confesar la verdad que lo perseguía.
A primera hora de la mañana, el doctor Cubedo ha llegado al Pazo para informar a doña Inés. “Lo siento mucho. Gustavo ha muerto”, le ha dicho.
Ella, completamente rota, le ha escrito una carta a Catalina para contárselo. Le ha explicado que todo apunta a un accidente: su padre perdió el control del coche y cayó al mar. También le ha dolido que su hija no estuviera en el funeral y le ha confesado un miedo que no puede quitarse de encima: morirse sin volver a verla.
Pero ese “accidente” esconde algo mucho más oscuro. Gustavo llevaba años viviendo con una culpa que lo estaba destruyendo: supo que Renata cambió a las niñas al nacer y nunca lo confesó. Y lo peor llegó cuando Clara y Jaime se enamoraron y decidieron casarse. Llegaron incluso a tener un hijo, aunque el bebé nació muerto. Porque sin saberlo, ellos son hermanos.
Gustavo no lo soportó. En lugar de decir la verdad y afrontar lo que venía, lo preparó todo para que su muerte pareciera un accidente. Prefirió desaparecer antes que mirar a sus hijos a la cara y admitirlo.
Y así, el secreto se ha ido con él. Doña Inés llora una muerte que no entiende del todo, Catalina recibe una carta que solo cuenta media verdad y Clara y Jaime siguen adelante sin saber que su historia está construida sobre una bomba. Pero los secretos siempre acaban volviendo. ¿Qué dejó escrito Gustavo en su carta póstuma?