Una familia feliz

César y Amanda, un amor que ha superado todas las adversidades: así es el final de su historia en La Encrucijada

La pareja vive su final feliz en Oramas con el pequeño Bruno, fruto del amor verdadero, y con ganas de tener un segundo hijo, pero han protagonizado una historia llena de altibajos.

Amanda y César han superado todos los obstáculos habidos y por haber para alcanzar su final feliz: la sed de venganza del mexicano hacia Octavio, un asesino obsesionado con la joven, un primer matrimonio fraguado desde el rencor y la venganza…

La joven pareja se amaba, pero a la hora de afianzar su relación, siempre salían ‘peros’. Era un querer y no poder, una historia llena de altibajos que ha pasado por todas las etapas posibles. ¡Así ha sido su historia!

Una química frenada por la sed de venganza

El primer encuentro de Amanda y César fue totalmente casual: la joven, a lomos de un caballo desbocado que corría sin control, se cruzó con el mexicano, recién llegado a Oramas. Él le salvó la vida, sin saberlo, a la hija del hombre al que quería destruir, dando comienzo a un dilema moral dentro de César.

La química era evidente y no tardaron mucho en confirmar sus sentimientos. Pero cuando Amanda supo el motivo por el que César llegó a Oramas, no podía continuar con esta relación. El mexicano odiaba a Octavio, y Amanda se posicionaba siempre del bando de su padre, sin poder soportar que César culpara a Octavio de la muerte de su padre.

Un primer matrimonio movido por el rencor

A pesar de todo, había algo contra lo que Amanda no podía luchar: sus sentimientos por César eran potentes, y cuando descubrió que Octavio intentó matar al mexicano, optó por casarse con él.

Ella sabía que este matrimonio era fruto de un rencor hacia su padre, por todas esas mentiras que le dijo, por todos sus intentos de que no acabasen juntos. César también quería a Amanda, pero esta decisión estaba fuertemente motivada por su sed de venganza para acabar con Octavio.

Y lo que mal empieza, mal acaba. El amor no predominaba en esa unión, y la pareja terminó divorciándose, poniendo punto y aparte a una historia que aún tenía mucho que decir.

El embarazo que lo cambió todo

En medio de este torbellino de sentimientos, Amanda descubrió que estaba embarazada, una noticia que le ocultó a César, y tomó la difícil decisión de abortar. Pero en el momento de la verdad, se echó para atrás.

César se enteró de sus intenciones, y al verla en la clínica llorando, dio por hecho que lo había hecho. Amanda siguió ocultándole la verdad hasta que no tuvo más remedio que decírselo: quiere que César resuelva todos sus problemas antes de formar una familia juntos.

Una segunda boda marcada por el amor

Tras enterrar el hacha de guerra con Octavio, Amanda y César volvieron a casarse, esta vez anteponiendo su amor y sus sentimientos, una unión que celebró todo Oramas.

Todo era idílico, pero Saúl regresó de entre los muertos para secuestrar a Amanda, obsesionado con ella desde hace años. Su secuestro casi acaba en tragedia, pues la joven recibió un disparo en el pecho y entró en coma. Aún así, Amanda aguantó, luchó, y consiguió superarlo, despertando justo antes de dar a luz al bebé.

El final feliz de la pareja

Amanda y César han conseguido el final feliz que tanto ansiaban y que parecía prácticamente imposible. En el primer cumpleaños de Bruno, su pequeño hijo, podemos saber que la marca de joyas de Amanda ha crecido hasta límites insospechados: se han puesto de moda, cuestan mucho dinero, y va a París a presentar su nueva colección, ¡todo un éxito!

Por su parte, César ha sido un pilar fundamental para que Amanda se recuperase de su coma. No se separó de ella en ningún momento, y el mexicano tiene ganas de darle un hermanito a Bruno. ¿Crecerá la familia? ¿Qué te ha parecido la historia de César y Amanda? ¡Nosotros no podíamos pedir nada más!

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