Nos lo cuenta

Laura cuenta cómo la hipocondría condicionó su vida: "Me dejó sin vida y sin ahorros"

Desde que era pequeña, el miedo a enfermar persiguió a Laura, hasta el punto de que afectó a su vida personal, social y laboral. Hoy, tras años de terapia, nos cuenta cómo ha logrado estabilizar el trastorno.

Laura tiene 42 años y desde muy pequeña ha convivido con la hipocondría, un trastorno que condiciona su vida. Durante años, su día a día ha estado marcado por la vigilancia obsesiva de cualquier síntoma y el miedo constante a enfermar, incluso cuando los médicos descartaban problemas graves.

La situación se agravó durante la pandemia, cuando la incertidumbre y la dificultad para acceder a consultas dispararon su ansiedad. Llegó a realizarse más de un centenar de pruebas médicas y a gastar miles de euros en especialistas privados. "Me he gastado muchísimo dinero en terapias y tratamientos", afirma.

El impacto fue más allá de la salud. Su vida personal se redujo drásticamente: menos relaciones sociales, tensión en su entorno cercano y una sensación permanente de angustia que la llevó a dejar de trabajar durante un tiempo.

"Es una esclavitud, no puedes desconectar ni un segundo", nos cuenta, "yo lo visibilicé en mi entorno y me apoyaron, pero ellos también lo han pasado muy mal".

Hoy, tras acudir varios años a terapia y un proceso de recuperación progresivo, asegura encontrarse más estable. Por eso, quiere que su experiencia sirva para concienciar a otras personas que creen que la hipocondría no tiene salida.