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Lalo Álvarez fotógrafo y amigo de Carmen Ordóñez confiesa que "Ella quería vivir" tras separarse de Paquirri
Lalo álvarez fue el fotógrafo y un gran amigo de Carmen Ordóñez. Hoy está en plató para contextualizar las memorias ocultas de la socialité.
Este 23 de julio se cumplen 22 años del fallecimiento de Carmen Ordóñez, quien murió a los 49 años. Fue el 23 de julio de 2004 cuando su cuerpo sin vida fue hallado en su domicilio de Madrid, poniendo fin a la vida de una de las figuras más destacadas de la crónica social española.
Aunque nunca llegó a publicar unas memorias, tras su muerte apareció una autobiografía inédita que había escrito de su puño y letra cuando tenía apenas 26 años. Eran 28 páginas distribuidas en seis capítulos, recoge algunos de los episodios más importantes de su vida. En él recuerda desde su intenso y mediático romance con Antonio Arribas hasta su matrimonio con el torero Paquirri, con quien tuvo a sus dos hijos mayores, Francisco y Cayetano. Tras su separación, Carmen pasó a convertirse en una de las protagonistas habituales de la prensa del corazón.
En esos escritos también dejó espacio para las confesiones más personales. Reveló que su verdadera vocación era ser enfermera, un sueño que, según contó, no pudo cumplir porque Francisco Rivera no se lo permitió al considerar que tenía una mentalidad "muy estrecha". Su amigo y fotógrafo Lalo Álvarez sostiene que esa diferencia de carácter fue una de las razones que acabó desgastando la relación. "No compartían muchos gustos", explica.
La propia Carmen describía a Paquirri como un hombre muy celoso y aseguraba que había cosas que no le permitía hacer, incluso gestos tan cotidianos como pintarse las uñas. "Éramos muy diferentes" o "cada día hablábamos menos" son algunas de las reflexiones que plasmó en aquellas páginas, donde también reconocía que ya no era capaz de seguir tolerando situaciones que durante el noviazgo había pasado por alto.
Ordóñez se definía como una mujer muy tradicional por la educación que había recibido, pero liberal para lo que le interesaba. Según Lalo Álvarez, tras el divorcio sintió la necesidad de recuperar el tiempo perdido. "Ella quería vivir", afirma, recordando que había crecido y convivido en una España muy tradicional. "Su padre era igual que Paquirri", añade, lo que hizo que nunca llegara a experimentar una verdadera sensación de independencia y libertad. Esa etapa no comenzaría hasta la llegada de Antonio Arribas, a quien describe como "uno de los hombres máas divertidos del mundo".