Nos lo cuenta

José Miguel, obligado a convivir con su expareja después de su ruptura: "Intentamos que nuestros hijos no notaran nada"

Ha estado casado en dos ocasiones y en las dos ha tenido que convivir con sus exparejas durante un tiempo tras la separación. Hoy, José Miguel nos cuenta lo difícil que es vivir con alguien que pasa a ser un desconocido de un día para otro.

Romper con una pareja siempre es difícil, pero aún resulta más complicado si esta es tu compañera de piso y de vida. Esto le ocurrió a José Miguel, que se vio obligado a convivir con sus exparejas durante un tiempo tras la ruptura.

La primera vez, José Miguel le ofreció a su exmujer quedarse en su casa porque esta no tenía a donde ir. "Estaba a mi nombre", advierte, "esperé a que ella encontrara otra cosa".

En su segundo divorcio, José Miguel tuvo que convivir con su ex hasta que pudieron vender el piso, ya que estaban casados en gananciales. "Esta fue más difícil, porque fueron 16 años de convivencia y dos hijos en común", confiesa.

Durante un tiempo, José Miguel y su exmujer intentaron que sus hijos no notaran nada, algo que hizo aún más difícil su día a día. "Intentamos que los niños no sufrieran".

Hoy, José Miguel nos cuenta lo difícil que es vivir pared con pared con una persona a la que un día quisiste locamente, pero que ahora apenas conoces. ¡No te lo pierdas en el vídeo de arriba!