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Ana Paula tuvo que esperar siete años para poder divorciarse por los precios: "No me lo podía permitir y convivimos varios años"
Cada vez menos parejas se divorcia, pero no porque no quieran, sino porque no pueden. El precio de separarse es cada vez más caro y el proceso se convierte en un suplicio para muchos.
Las rupturas en España han disminuido en los últimos años alrededor de un 12%. Sin embargo, esta caída no responde necesariamente a una mayor estabilidad en las parejas, sino al creciente coste económico de separarse, que obliga a muchas a aplazar o evitar la decisión.
Divorciarse implica hoy asumir gastos elevados y duplicar el coste de vida, desde la vivienda hasta los suministros. El proceso puede oscilar entre 450 y más de 3.000 euros por persona, con precios hasta un 50% superiores a los de hace unos años. A esto se suma la dificultad de empezar de nuevo, especialmente por el precio de la vivienda, lo que lleva a muchas parejas a mantenerse juntas pese a estar separadas de hecho.
Ana Paula, por ejemplo, tardó siete años en poder divorciarse. El mayor gasto para ella era mantener una vivienda sola, mientras pagas los abogados. "Te pueden costar entre 3.000 y 5.000 euros", afirma.
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