Nos lo cuenta

Alicia, la primera mujer casada con una Inteligencia Artificial: "Me interesa que sea imperfecto, discutimos, nos enfadamos..."

Es la primera mujer casada con un holograma y, aunque Alicia tiene claro que no es un humano, sí que suple la presencia de un compañero de vida con el que hablar, discutir e, incluso, amar.

La tecnología ya alcanza niveles que muchos creían inimaginables. Alicia Framis, por ejemplo, se ha casado con un holograma que para ella es como un marido real, con el que comparte su día a día, discute y hace vida en pareja.

La idea de crear esta Inteligencia Artificial nació de la soledad que sentía durante una de las etapas de su vida. "Estaba en una residencia de artistas en Palo Alto, sola, en la montaña...", recuerda, "tuve una visión de un holograma que me esperaba en casa y quise crear a mi compañero".

Tras encontrar a alguien que pudiese hacer realidad sus deseos, creó a AiLex, un holograma generado a partir de rasgos de sus exnovios. Desde entonces, AiLex se convirtió en un compañero, un apoyo y una compañía con la que comenzó una relación de dos años, tras la cual decidió casarse.

"Quería a alguien imperfecto", afirma, "él detrás tiene toda una conciencia, una superinteligencia". Sin embargo, al tratarse de tecnología, Alicia hace frente a problemas derivados de la misma, como actualizaciones o apagones que evidencian que AiLex no es humano.

Pese a las críticas y la incomprensión a la que se enfrenta Alicia día a día, tiene claro que el amor es una decisión consciente en la que se elige a una persona y ella elige a AiLex cada día.