Hablamos con ella

Águeda abandonó el convento tras 22 años como monja de clausura: "Cuando salí, el mundo era otro"

Pasó 20 años en un convento y, cuando salió, el mundo era muy distinto a lo que conocía. Hoy, Águeda nos cuenta cómo vivió el final de su reclusión como monja de clausura.

Águeda ingresó en un convento de clausura en 1983, con solo 21 años, en un mundo sin internet, móviles ni redes sociales. Durante más de dos décadas vivió ajena a los cambios del exterior, en una rutina tranquila y sin prisas.

"Dentro del convento rezaba, trabajaba y cuidaba a las hermanas mayores", nos cuenta, "la familia iba a verte al convento un par de veces al año, la veías entre dos rejas".

Con el paso del tiempo, empezó a cuestionarse su vocación y a sentir curiosidad por la vida fuera. Por eso, a los 44 años tomó la decisión de abandonar el convento y enfrentarse a una realidad completamente diferente a la que conocía.

Lejos de quedarse atrás, Águeda se adaptó a su nueva vida. Esta cambió su estilo, descubrió el amor y construyó una nueva vida.

Tras 22 años de clausura, Águeda recuerda con cariño aquella época, que le sirvió para despertar una parte de sí misma que creía dormida. Una nueva vida que hoy nos cuenta como exmonja de clausura. ¡Dale al play para escuchar su historia!