DECLARACIÓN
Ocho raquetas rotas y un ataque de ira en Tokio: la historia de Feliciano López y Álex Corretja
El extenista recuerda en La Mesa cómo nació el apodo de 'los bochus' que comparte con su amigo y confiesa una de sus mayores explosiones de rabia durante su carrera.
Feliciano López ha recordado en La Mesa algunas de las anécdotas más curiosas de su etapa como tenista profesional. Entre ellas, una explosión de rabia de Álex Corretja en Tokio que terminó dando origen al apodo que comparten y una confesión propia: llegó a romper ocho raquetas en Wimbledon.
Feliciano López llegó a romper ocho raquetas en Wimbledon
El extenista ha explicado que el tenis puede sacar de quicio por la presión de competir individualmente. Él mismo perdió los nervios durante un torneo en Wimbledon y acabó destrozando ocho raquetas de camino al vestuario, golpeándolas contra el suelo una detrás de otra.
Después, su amigo y también tenista Janko Tipsarević le pidió las raquetas para destinarlas a una iniciativa benéfica. "Llévate las ocho raquetas, pero vamos, feliz", ha recordado que le respondió.
El ataque de ira de Álex Corretja que originó 'los bochus'
La historia del apodo se remonta a Tokio, donde Corretja perdió los nervios tras una derrota. Según ha contado Feliciano, su amigo comenzó a gritar y a lanzar la raqueta. Cuando se encontraron después, Corretja le dijo: «El bocho se me ha quemado, tío. Tengo el bocho torrado».
La expresión, relacionada con el contacto que ambos tenistas tenían con jugadores argentinos, acabó convirtiéndose en una broma entre los dos. "Cuando a mí se me iba la olla o él se me iba la olla, me decía bochus, y ya se quedó ahí", ha explicado Feliciano.
El apodo sigue tan presente que Corretja todavía lo utiliza cuando ambos retransmiten partidos. "Tío, que estamos retransmitiendo. Estamos en la tele, gente", ha bromeado el extenista.
¿Se puede hacer amigos en un deporte tan competitivo?
Feliciano también ha reflexionado sobre las amistades dentro del circuito profesional. Aunque reconoce que es un deporte individual marcado por la presión, la competencia y la envidia, ha destacado que existe "un muy buen ambiente en el circuito" y que es posible encontrar amigos con los que compartir experiencias dentro y fuera de la pista.