ESCALOFRIANTE TESTIMONIO

La pesadilla de la víctima de la 'Manada de Sabadell': "Estaba temblando en el sofá y vino otro y me hizo lo mismo"

Estaba previsto que este lunes ampliara su declaración la víctima de la 'Manada de Sabadell', la joven de 18 años que fue agredida sexualmente en una nave abandonada, el pasado mes de febrero. Su actual estado de ansiedad y depresión han impedido que la joven se haya personado en el jugado. 'Espejo Público' ha accedido a su primer testimonio, que deja patente que el horror que vivió la joven.

La víctima de Sabadell narró un relató estremecedor en su primera declaración. Contó cómo la acosaron durante toda la noche, primero en un bar y luego llevándola al lugar de los hechos. Según ella, la violaron por turnos.

La joven relató así al juez la pesadilla que vivió la noche del 3 de febrero:

"Mientras estamos bebiendo cervezas y demás, y jugando a dardos y tal, en la mesa como de al lado había dos chicos entre 20 y 30 años, magrebíes, y nos estuvieron increpando.

Iba tranquila hacia casa. Y fue cuando pasó esto, que el chico magrebí pues se abalanzó sobre mí. Yo lo primero que recuerdo fue que me puso contra la pared, en la esquina esta del mercado y me empezó a tocar, y a besar, y a decirme cosas, a increparme y yo… Me quedé en 'shock'.

No vi momento de irme corriendo ni nada del estado que yo me encontraba.

El que me trajo me llevó a una de las habitaciones que había allí y abusó otra vez de mí. Pues me bajó los pantalones y la ropa interior y abusó de mí sexualmente. En ningún momento yo le di ningún tipo de consentimiento. Estaba llorando y diciéndole todo el rato que no. Y él por su fuerza y su corpulencia pues me tiró contra el sofá y abusó de mí. … Haciendo lo posible para que sólo fuera eso, sin violencia digamos. O sea, sin que me pegara ni nada, que no me matara ni nada.

Yo estaba sentada en el sofá temblando por lo que acababa de pasar y vino este individuo y me hizo lo mismo. Me tiró contra el sofá otra vez, se abalanzó sobre mí. Lo mismo. Se fue y entró el tercero.

Me meé encima del miedo y no paraba de decirles que me dejaran irme, que no diría nada y que me dejaran. Y entonces el tercer individuo pues me agarró del brazo muy fuerte y salimos hacía la calle. Fue ahí en nada, muy pocos metros que se abrió la puerta de un garaje, se encendió la luz y salí corriendo porque vi que se asomaba un coche. Y me metí en el coche".

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