SE HA LEVANTADO EL SECRETO DE SUMARIO

Reconstruimos el crimen de Cuenca tras salir a la luz las nuevas pruebas

La casa de Sergio Morate se convirtió en una trampa mortal para Marina y su amiga Laura. La convirtió en una verdadera cárcel para sus víctimas. El levantamiento del secreto de sumario revela dramáticos detalles de cómo se pudo llevar a cabo el crimen.

Cuando Marina Okariynska y su amiga Laura del Hoyo franquean juntas la puerta d ela casa de su presunto asesino, Morate la cierra rápidamente con una llave, que luego guarda. Anula así las posibilidades de huída de ambas jóvenes, pero ellas no sospechan nada. El objetivo de su ex novia es recoger sus pertenencias y marcharse cuanto antes, pero Morate ya tiene decidido acabar con la vida de Marina y, aunque llega acompañada de su amiga, decide seguir adelante con su macabro plan. Laura se queda en el salón, mientras Marina acude al dormitorio principal para buscar su ropa. Morate no vacila. No es capaz de soportar que Marina se haya casado, que tenga una nueva vida en la que no entra él. La sigue y espera el momento oportuno para atacar a su ex pareja por detrás. Tiene una brida preparada, rodea el cuello de Marina con ella y la asfixia.

Según los investigadores, cuando Laura se percata de lo que ocurre, intenta huir sin éxito. La puerta de salida del piso está cerrada con llave. La golpea pidiendo auxilio, pero nadie acude en su ayuda. Laura se dirige desesperada hacia la venta del salón. La que los agentes de homicidios repasaron minuciosamente en busca de cualquier tipo de huella o resto biológico. Laura intenta abrirla, quiere pedir socorro. Es entonces cuando el presunto asesino la golpea, consigue reducirla y acaba ahogándola con sus propias manos.

Es media tarde del pasado seis de agosto. No hay muchos vecinos en el bloque y nadie se alerta. Sergio Morate introduce los cuerpos en bolsas de basura y los traslada por el ascensor que hay justo al lado de su puerta. Llega directamente al garaje del edificio donde tiene un coche. Coloca uno de los cuerpos en el espacio del copiloto, y el otro en el hueco que hay entre los asientos delanteros y traseros. 
Se dirige al nacimiento del río Húecar, a quince kilómetros de Cuenca,  para enterrar los cadáveres con cal viva. Morate no quiere dejar posibles cabos sueltos. Se deshace de los teléfonos móviles de sus víctimas, que aún no han sido encontrados, según los investigadores, es posible que los tirara por alguna alcantarilla.

Después cambia de sitio el coche de Laura, en el que llegan las víctimas a su casa pues estaba aparcado enfrente de su casa. Sergio Morate ha borrado huellas y pruebas que puedan incriminarle. Aun así, sabe que va a ser el principal sospechoso de la desaparición de Marina y Laura y es entonces cuando decide huir a Rumanía para esconderse.

 

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