CRIMEN DE LA PISCINA

Un nuevo testigo podría aclarar el asesinato de Lucía Garrido

Un testigo protegido podría dar un giro en la investigación del crimen de Lucía Garrido. Su expareja, Manuel Alonso, es el principal sospechoso pero está libre por falta de pruebas. Cinco años después, sigue la investigación.

La muerte de Lucía Garrido continñua bajo la sombra del misterio cinco años después de su muerte. Su cuerpo fue hallado en su finca de Alahurín de la Torre donde vivía junto a su pareja y a la hija de ambos. El cadáver presentaba numerosos golpes, pero la autopsia determinó que había muerto por ahogamiento en una piscina de apenas un metro de profundidad. Sobre Manuel Alonso, su expareja, pesaban numerosas denuncias por malos tratos, pero a pesar de todo, el juez otorgó la vivienda a Lucía pero permitió que su ex pareja viviera allí con ella. Tras el crimen su marido fue interrogado y puesto en libertad por falta de pruebas.

Ahora, cinco años después, un testigo protegido ha abierto con su denuncia una nueva vía en la investigación. Esta persona asegura en esa denuncia que manuel le dijo que la vida de una mujer "te puede costar 3.000 euros". "Lo decía con toda la naturalidad del mundo. te dejaba frío", asegura este testigo. "Manuel había tenido un divorcio anterior que le había costado mucho dinero y es entonces cuando decía que a él una mujer no le volvía a arruinar. Que en el caso de que le pasara lo mismo, la ponía a secar", afirma.

La situación actual de Manuel es la misma de siempre. Sigue viviendo en su casa y muchos vecinos testificarían contra él, pero no lo hacen por miedo. La hermana de Lucía afirma en el plató de Espejo Público que no tiene dudas de que fue Manuel el que terminó con la vida de su hermana. "No tengo ninguna duda. Mi hermana me dijo que me hiciera cargo de su hija si le pasaba algo", dice.

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